En las últimas elecciones generales, el PP: 31,3%, escaños, 8.091.840 votantes. El PSOE: 28,4%, escaños. 7.760.970 votantes. Sumando ambos nos da -chorizo más, chorizo menos-, el 60% del total del Hemiciclo. Lo que formaría una imbatible mayoría, que, además no caería mal al exterior (EEUU, UE), al haber sido elegida democráticamente por la nada desdeñable cifra de 15.852.820 personas, todos ellos, presumiblemente fieles creyentes del bipartidismo; seres humanos, como otros cualquiera; mujeres y hombres; criaturas guapas y feas; altas y bajas; flacas y “pasaditas de peso”,
únicamente, quizás los del PP, por mandato divino, mal interpretado, no sienten cabreo, es lo que parece, cuando los “montoros” de su partido le meten a la “remanguillé” la mano al bolsillo y se les lleva la tan sudada “tela”.
Y es que igualito, igualito les ocurre a los casi ocho millones de votantes, sin posibilidad de la excusadora intervención divina, tampoco se cabrean, tal vez porque siendo tan sencillo llegar a ministro con el Sánchez, todas y todos piensen que perderían puntos ante el “puto amo” para sustituir la “manguta”. Lo cierto es que hay quienes no se cabrean, aunque estén distrayendo el hambre con pan y buenos recuerdos.
Son muchas la cosas y causas que de manera más o menos “vistosas”, ambos partidos, ¡mia tu po donde! cantan la misma canción. Es ahorita mismo y da la sensación de que si uno de ellos dos, Sánchez o Feijoo se arrancara… No elecciones, el sistema pudiera ser falseado haciendo “pucherazo”
metiendo papeletas de “matute” o trampeando con los votos por correo (teniendo sabandijas, de presidente para abajo, del propio partido chungo en el vigilante Correos), sino haciendo cambio concertado, de cuatro años alternativos, aunque haya que hacer la mudanza de casa a la Moncloa, y de Moncloa a casa…
sería más sencillo y exacto el día del cambio, que las formas anticuadas que todavía se vienen practicando. Así el saliente entregaría todos los documentos bajo su altísima responsabilidad, y sus “koldos” particulares efectuarían la entrega del “mapa” de las empresas ya mordisqueadas, junto con el “mapa” de las empresas en espera de que el nuevo culo gubernativo, limpio o sucio –dependiendo de derechas o izquierdas- clásico o colonizado, terminase de calentar la piel primorosamente curtida del sillón correspondiente a su dignidad, para que sus cuellos reciba en la pose más cómoda posible los muerdos, que resulten el mayor de los éxitos.
… Y Carbajal ¿de mirandas...? ¡anda ya, titi!
Posdata:
Para que no nos ocurran cosas aún peores, no es bueno que en vez de echar una mano a VOX, caminemos tristes cual zombis
tocándonos a dos manos los cojones.
Eloy R. Mirayo.
