Si, señoras y caballeros ¡lo ha conseguido! Este espécimen humano que encabeza el gobierno de España en esta triste circunstancia; en esta muy jodida situación, ha conseguido algo absolutamente único; un algo espectacu… no, espectacular, por menor, no puede ser la palabra que defina semejante… semejante… ¡semejante descubrimiento! Oigan, y lo ha hecho él solito; sin esforzarse una mica… Vale si, vale, vale, le han ido echando una mano los prostitutos/as -politos/as ¿capisci?- comprados con buenos cargos -en “ADIF, con más de doscientos mil euros al año- en el “Sésamo de Ferraz”.
Ah, no, no y no; en todo caso quizás parecido: “que viene el Coco”; que te coge el Sacamantecas; te daré una patada en las pelotillas; como te coja Hacienda… Todo eso y las demás cosas que con cierto parecido circulan en España, y en el resto del mundo, se pueden parecer, pero quiá, lo conseguido por el marido de Begoña… ¡jolines! Como se eleva, se eleva y se eleva hasta adquirir la INDIVIDUALIDAD ¡esta vez ha alcanzado la punta de la pirámide absoluta! sin siquiera poder ser atacado y proliferado su logro desde la robótica asistida por la Inteligencia sintética o artificial ¿Qué más da? Al fin, joerrr, titi.
La conocidísima reacción del ser humano, mujer u hombre, en primera posición después de haber sufrido un empujón en plena calle paseando por la acera sin que el empujador se disculpe es: “donde va so imbécil” -o tonto, idiota, merluzo-. Si en el coche, parado en el semáforo viene otro, se choca, haciendo un gran chirlo en la chapa con rotura de uno de los cristales, aunque se disculpe: “¿Qué me has hecho, gilipollas” -o cabrón, maricón?-. Si en el partido de la final de la Champions League el árbitro le anula un gol legal a un equipo e inmediatamente le pita penalti en una falta tres metros fuera de la línea: ¡hijo de puta! – o mafioso vendido, comprado por el Barcelona-. Sintetizando, lo que ha conseguido Pedro Sánchez es que su nombre y apellido, usado así: pero ¡Que Pedro Sánchez eres! Claro que ese insulto es el más atroz de los que se utiliza; contra el peor de los pecados; el peor de los divorcios -el que se lleva el perro y hasta al canario en su jaula- el que emplea con razón la víctima de la más sucia de las traiciones que le tienen impotente, indefenso y empobrecido, tal cual como estamos los españoles. No existe peor insulto que: ¡eres peor que Pedro Sánchez! ¿Verdad Doña Susana Díaz?
Eloy R. Mirayo.
