Esta jodida gentuza; este desecho de tienta
surgido de entre la mier… lo peor de cada casa -y hasta lo peorcito de prostíbulos, ¿qué harían allí…? ¿darían? O ¿tomarían… la temperatura…? -que de los últimos casi ocho años viene ocupando el gobierno de la nación, no gobierna -el burro se ha subido al carro y ha puesto al carretero a tirar de el-, que es para lo que teóricamente les pagamos, lógicamente a favor de los españoles, al fin y al cabo somos sus patrones, sino totalmente en contra física, intelectual, emotiva y, de manera exageradamente rapiñante, económicamente. Ahí emplean su enfermiza saña, como si fuéramos sus peores enemigos -lástima que no demos para ello-, después de habernos desnudado de hasta el más pequeño de nuestros derechos fundamentales Que son: “reglas de oro que el gobierno y las leyes deben cuidar siempre.
• Pertenecen a todos los seres humanos desde que nacen.
• Nadie puede quitarte estos derechos ni puedes renunciar a ellos”.
No, y quien diga lo contrario miente. Los españoles no hemos renunciado a nuestros derechos, sino que, haciendo mal uso del poder, chapuceramente alcanzado, nos los han ido robando, hasta dejarnos así, sin la más mínima posibilidad de reponerse en un puesto de trabajo para poder comer tres veces al día,
e ir de vacaciones, con el “seiscientos” a la casita, propia, en la playa levantina de Torrevieja,
como cuando vivía Franco (lo de Franco lo digo porque además de ser verdad, a los rojos les jode una barbaridad).
“El estado del bienestar” Decir eso, y que lo defiendan tanto el rojerío como la tradicional derecha es una maldad absoluta y una falta de respeto a la inmensa mayoría de los españoles que, aún trabajando, vive bajo la famosa espada de Damocles, sin aventurarse a decir hasta cuando conservará su actual puesto de trabajo.
Y es que solamente desde la máxima desvergüenza y el total desconocimiento puede alguien ufanarse, utilizando tan falso eslogan, con casi un 26% (12,6 millones de personas, de las que 4,1 millones sufren la profunda e irreversible pobreza), de los españoles siendo, o que están punto de llegar a ser pobres, mientras la “durísima verdad” nos enseña a Bono, Zapatero y un largo etc., de sinvergüenzas…
mejor, de asquerosos y zafios chorizos, que han conseguido crear su particular “Cojonudisimo Estado del mejor estar imposible”, pagado con la esforzada participación obligatoria de todos nosotros soportando el diluvio de impuestos, a punto de ahogarnos.
“La economía de la República Dominicana registró un crecimiento acumulado de 4.5% en el primer semestre de 2026, impulsada por un desempeño interanual del 6.4% en junio, según los datos oficiales del Banco Central de la República Dominicana”.
¿Dónde habrá ido a parar nuestras desaparecidas “chistorras”, “soles” y “lechugas…? Si... ¡No, hombre! No jodas tío… ¿tan lejos…?
Eloy R. Mirayo.