jueves, 12 de febrero de 2026

ASÍ SON DE SUCIOS.

Hace falta ser muy cabrón; cabrón hasta hartarse; 

cabronazo de medalla de récord; uno de esos bichos que lucen sucias lanas y cuernos retorcidos, 

para ante cuarenta y siete víctimas mortales y más de un centenar de heridos, atreverse a utilizar como excusa-merito la longitud que se alcanzaría poniendo a golpe de su dura cornamenta y en fila india... “¿Así, a embestida limpia?” Claro que así se podría conseguir con todos los trozos de las vías que se tienen normalmente en uso, formar la gilipollesca línea recta, oferta que se le ocurrió al presidente de este gobierno.

El muy imbécil -este calificativo se suma y no elimina al anterior improperio que he utilizado, y que también es sumable a todos los calificativos insultantes sin obviar los más gordos ¡gordísimos! que pueden leerse si apetece en nuestro Diccionario de la Lengua Española-, debe estar  totalmente convencido después de siete años haciendo lo que le ha salido de los cojones, con escasa censura y ninguna acción de civilizada fuerza -ni siquiera los eclesiásticos- de a quienes poseyendo músculo, como son las grandes y las grandísimas empresas, se les debería exigir responsabilidades por no defender sus propios patrimonios (ya lo hará VOX con la exigencia necesaria, que nadie lo dude, cuando llegue el deseado y no muy lejano momento) apropiándose de todas las instituciones del Estado, incluyendo con el mayor de los descaros hasta la mismísima Constitución, poniendo tan alto tribunal a su propio beneficio, de su mujer, de su hermano y de todos los sinvergüenzas que tramposamente le ayudaron a escalar hasta la presidencia del gobierno… ¡Nooo joder! 

Esto no es un gobierno. Él ha ido desmontando pieza a pieza lo que en todo el mundo civilizado se entiende por gobierno, para transformar “eso” tan serio, en algo que se parece como dos gotas de agua, a los negocios de su suegro.

¿No hay jofaina, esponja y toalla? Así son de sucios.

Eloy R. Mirayo.


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