“En tiempos de Franco ocurrió otro choque de trenes entre El Cuervo y Lebrija, en la provincia de Sevilla, en el que ochenta personas perdieron la vida y cien resultaron heridas”.
Rancio recuerdo traído por los “medios” afines al rojerío patrio como si el reciente choque y descarrilamiento de dos trenes, esta vez en Adamuz, provincia de Córdoba, que ha ocasionado cuarenta y cinco víctimas mortales, fuera algo cotidiano; algo que sucede cada día, siguiendo la pauta del descarrilamiento “producido por Franco”. Y el asunto es que se ha de naturalizar esta gran desgracia, por los muchísimos motivos que se le ve para ser judicialmente tratado, al menos, como delito de Imprudencia Temeraria teniendo en la persona de Oscar Puente
(está mono ¿verdad?) ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, la máxima responsabilidad.
Ya tenemos los españoles y españolas las entrañas encallecidas, pero los testículos a punto de estallar (si, también los testículos del feminismo auténtico que muchísimas mujeres han demostrado “tener”, como nos dice la Historia, por si hubiera alguna duda), por culpa de esos males, y algunos más, que no voy a enumerar y son los que provocan nuestros serios y profundos sentimientos, al escuchar por bocas sucias, pagadas con las “treinta monedas” (que previamente nos fueron robadas por la Hacienda roja de “la Chiqui”), vocear soflamas rojosociatapepeístas recordando rancias desgracias vividas y señalando como presunto culpable, invariablemente al Generalísimo Francisco Franco, para “blanquear” recientes responsabilidades ante sucesos gravísimos que ocurren por faltar al cuidado y a la atención debida, o por la utilización de la enseñanza, dando clases de democra-rapiña putera, drogaciera (ya sé que no existe la palabra, pero me ha gustado el sonido), choricera y corrupta, temas estudiados en las aulas de la “Demo
cracia Univer
sity”, insufrible mazmorra donde la peor gentuza, la totalidad del rojerío, la cobarde derechita, los terroristas, los separatistas y… sin necesidad de que me piséis el cayo del meñique del pie izquierdo, diré que también lo peor de la monarquía, ¿que no es precisamente SM el Rey? (bueno está, ya os lo diré cualquier día de estos), tuvieron y siguen teniendo falseada España, repito a pleno pulmón, ¡la gentuza! Que comenzaron de aprendices adelantados en los timoratos primeros años democráticos (y un pijo) que fueron los gubernativos años de Adolfo Suárez y los perjuros “cadetes” del Glorioso Movimiento. Los años de Felipe González, Alfonso Guerra, sus preparadísimos hermanos, también de los asesinatos del GAL y, ya viniendo pa cá, los tristísimos y vacuos años de Mariano Rajoy, su traición a España que hizo fuertes a los golpistas catalanes, de Cristóbal Montoro, del cajero Bárcenas. Los años del payaso (pido disculpas a los profesionales) de la ceja JL Rodríguez Zapatero.
Y por último los años de sufrimiento con el memo Pedro Sánchez, ejercieron, y él en la actualidad ejerce, como doctorado, con el florido título de “Horroris Cacas”, desde hace siete años.
Ante semejante desgracia, suceso que exige para ser tratado en tertulias de radio, televisión y en el resto de medios, cerebros limpios, sentimientos auténticamente puros, exquisita dicción y delicada pluma. Pero eso es pedir
peras a una mata de tomates, conociendo la personalidad de quienes les tienen comprados, y para qué, a la gran mayoría de nuestros tertulianos y tertulianas, en noventa y ocho por ciento más cerca de formar entre las rapaces aves, que de hacerlo entre las pacificas blancas palomas.
¡Arriba España!
Eloy R. Mirayo.
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