lunes, 1 de abril de 2019

¿SERÁ POR DINERO?

En la efervescencia de los primeros pasos de los entes autónomos, en una entrevista en la 1 de Televisión Española, ante las dudas del entrevistado, cuyo nombre no recuerdo, de que el sistema establecido diera satisfactorios frutos, el entrevistador, don Manuel Martín Ferrand 

(gallego nacido en La Coruña en 1940, fallecido en Madrid en agosto de 2013) le aseguró que con el funcionamiento autonómico los españoles de otras provincias, ya no tendrían que venir a Madrid para tratar de solucionar sus problemas, de ningún tipo. 

El entrevistado, una persona ya mayor, de esas que para nuestro bien deberíamos conocer todos, que de manera sencilla y hasta humilde, se le va cayendo la inteligencia que les sobra, sin que haya quien la aproveche, señalándole con el dedo índice de su mano derecha sentenció con cierta socarronería: "señor Martín Ferrand, usted, todos los demás españoles y yo mismo, le aseguro a usted, comprobaremos que seguirán viniendo".

Ese recuerdo me vino a la memoria ayer domingo, viendo a tantos españoles de Teruel, Ávila, Soria, Palencia, etc., en manifestación por el centro de Madrid, pidiendo el restablecimiento de unos servicios que por la despoblación de las capitales y los pueblos de esas provincias, les han sido retirados. 

Y estamos hablando de la dificultad de recibir un servicio tan importante como la atención sanitaria. Luego están la falta de colegios, la dificultad de desplazamiento, la adquisición de alimentos, y un larguísimo etc., que normalmente disfrutamos la mayoría de los españoles.

Y yo me pregunto ¿qué medidas para solucionar esos problemas han tomado los gobiernos de Aragón, de Castilla-León, de Castilla-La Mancha o de Extremadura, Murcia, Cantabria? (¡con lo bien que sonaba la provincia de Santander!).

Las autonomías gastan dinero en subvencionar entidades deportivas; semanas de cine; se contratan titiriteros y "juglares" (rojos, casi todos, por dejar un resquicio) que su único arte es salir en pelotas en el escenario; insultar a SM el Rey, a la España en unidad, ensalzar el terrorismo etarra 

y, como no, llenar de oprobio a la Iglesia Católica, no a los eclesiásticos, eso no mola, sino a la Iglesia. ¡Si serán gilipollas!.

Hay dinero para que sus políticos los autónomos y municipales -y no digamos los nacionales- puedan cargar sus gastos en bares de copas, en peleterías, en joyerías, en perfumerías, en caros restaurantes, en prostíbulos ("se destapan seis años de uso de tarjetas de la Junta de Andalucía en burdeles sin que saltaran las alarmas"); o se hagan viajes de "hermanamiento" con otras ciudades y pueblos, no de otras autonomías, que estaría bien, sino con ciudades y pueblos del extranjero más lejano. ¿Será por dinero?.

Que tienen razones para la protesta es algo que no admite discusión; pero, de primero, por lo cercano que está, se ha de protestar ante la autoridad más próxima. Esa autoridad que pudiendo hacer algo -por poco que fuera- no hizo nada, y nada hará, por proteger a la industria que hubo ni por la que pudiera haber, en su territorio autónomo. 

Y así en Castilla-La Mancha, por poner un ejemplo, se cerró una de las fábricas más fuertes de España, dejando a sus trabajadores en la puñetera calle. ¡Pero si! el día de la comunidad se celebró con todo lujo. Y los municipios se gastan un dineral en contratar grupos musicales: por ahí andan los Miguel Ríos, Juan Manuel Serrat, Loquillo y, todos los que cada uno de nosotros tenemos en la cabeza, y algunos que se nos escapan.

Me contaba mi querido Pedro, gallego de cerca de  Sada, que en la zona que él vive, esto ocurrió hace unos pocos años, no tenían agua corriente, se tenían que valer de pozos y, para que el ayuntamiento se hiciera cargo de la traída de agua, habló con el alcalde. "Non podo facelo por falta de medios económicos;  costa 12000 euros e o concello non os ten". "Chegaron as festas -me decía Pedro- da aldea e o concello gastou 54.000 euros en todo tipo de festividades. E hoxe seguimos empregando os pozos para ter auga. 

Eso lo contrasto cada verano cuando visito a Pedro 

Eloy R. Mirayo.


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