martes, 10 de julio de 2018

LEYES DISCRIMINATORIAS.

Aquí, en este país, en el resto del continente europeo y en todo lo que desvergonzadamente se autodefine como primer Mundo, ocurre que, oficialmente, no se considera "políticamente correcto", el dañino populismo; una especie de lepra que se debe combatir con todas las armas al alcance hasta conseguir extirparla, hasta la más profunda de sus raíces.

Una falsedad que desde los distintos poderes usan para desacreditar otras opciones políticas y otras maneras de gobernar; más encaminada en resolver problemas que en crearlos, como el natural de la Democaca, y mucho más decente que la misma Democaca y sus democaquítos.

A mí me gustaría encontrar a quien me explique con la mayor claridad -mi cerebro es de cartón piedra- hasta completar la ardua tarea de convencerme de la bondad que tienen las leyes que se promulgan a sabiendas -porque a propósito se crearon-, dañinas y discriminatorias, para aquellos que han de sufrir sus consecuencias.

La Justicia así se llama porque su aplicación busca siempre lo que es justo para todos.

Parece que a nuestros domocaquícos se la tiene al pairo la existencia en España, desde hace muchos años, de un Código Civil, 

y un Tribunal Supremo, con capacidad de actuación para interpretar con total amplitud nuestro Código Civil e impartir la Justicia que de él emana (dentro de que, como algo humano, quepa el fallo). 

Eso y cumplir la obligación por la que se cobra, está claro que nada tiene que ver con la Democaca. Llegar a creer que cumplir como jornaleros del Pueblo con "El Todo Gobierno"; no deja de ser un delirio.

Lo que en este momento me entretiene es el conjunto de leyes que afecta, malamente creadas de manera discriminatoria, en principio, contra el Varón (Macho para la ley) y beneficiando y -teóricamente- protegiendo  la mujer.

Con el espíritu de beneficiar a unos en perjuicio de otros no deja de ser una trampa en la que caen los unos y los otros; un ring en el que ambos se líen a bofetadas.

En las comisarías y juzgados entran a diario denuncias de mujeres que dicen haber sido agredidas por su marido o pareja (machos) que, como después se está viendo, no todas responden a la realidad; pero las consecuencias, de entrada, las pagan el Macho, sea o no culpable, a espera de resolución.

Hace unos pocos días en una universidad californiana un científico español de 85 años, tras exhaustiva -seis meses- investigación ha sido obligado a dimitir acusado de "acoso sexual" por una estudiante, por la directora del departamento de biología, profesora ayudante y por una asistente del decano. Este ciudadano español (Madrid) es el catedrático don Francisco Ayala. 

En semejante trance han tenido que ser cuatro mujeres ¡qué Macho se atrevería a intervenir! las que salieron en su defensa 

"Ha sido una caza de brujas". Es la idea a la que se ha llegado a entender en personas cercanas al lugar. Un científico al que se le considera "un buen tipo, además de un héroe para la comunidad científica," "el pendular está ahora en el feminismo radical," "la actuación acelerada por la universidad tiene unas consecuencias letales para las mujeres. Los profesores no querrán supervisar a sus alumnas," "Quitar un rey (como Ayala) deja un importante vacío de poder que alguien querrá ocupar".

Estas cosas son las consecuencias que se derivan de leyes semejantes a la española, contra "La Violencia Machista". Que lo único que ha logrado, porque desgraciadamente siguen siendo asesinadas mujeres por sus parejas, es que la mujer se haya "avispado en su beneficio" y hay hombres 

que se han bestializado.

Eloy R. Mirayo.


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