viernes, 23 de febrero de 2018

LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE.

Hay refranes que son simples chascarrillos sin ninguna intención de ser sentencias sin recurso: "no hay calvo que haya tenido un buen pelo", y otros refranes que son rigurosos en su señalamiento: "la cabra siempre tira al monte".

Lo vimos ayer en Bilbao, en los aledaños del campo de San Mamés, momentos antes de comenzar el partido de fútbol por el trofeo menor, la Europa League, entre el Athletic de Bilbao y Spartak de Moscú.

La bestialidad humana -dejando a un lado el terrorismo- en Europa, ha cambiando las trincheras por los campos de fútbol y sus aledaños, en las  mochilas de esos energúmenos que usan el fútbol y los símbolos de ciertas tendencias -todas las tendencias políticas al uso- como excusa, siguiendo a ciertos equipos de fútbol en sus desplazamientos, tanto en sus países, como en el extranjero, llevando toda clase de armas para la lucha callejera, con el único propósito de agredir a los aficionados del equipo rival, sin reparar en las consecuencias que pudieran derivarse. 

La autoridad de la autonomía tenía noticias bien precisas de la violencia de los seguidores del Spartak y, hasta donde fue posible, les tuvieron calmados, pero parece ser que fueron los seguidores del equipo vasco quienes hicieron saltar la chispa:

La responsabilidad no solo está en los ultras rusos. Ha habido mucha responsabilidad en gente de Bilbao", ha denunciado el viceconsejero vasco de Seguridad, Josu Zubiaga, para recordar que de los cinco detenidos, uno es de esta ciudad.

Lo que es responsabilidad de los gobiernos, de no actuar atacando a su origen, pudiera ser que esta violencia, ahora de manera casi total alrededor del fútbol, pueda llegar a alcanzar un nivel extremo en su enloquecida carrera, que les de pie a llevar a cabo pequeñas y rápidas invasiones en ciudades del mismo país, y también en los países próximos, creando un caos en vidas, propiedades, y enormes problemas diplomáticos, simplemente porque unos cuantos hijos de puta, quieren hacer realidad lo que por ahora solo son juegos de la Playstation.

Y en estos casos, como ocurre siempre, se echa mano del culpable, que es el culpable de todo: la extrema derecha, en este caso rusa que, por si fuera poco, y a más "inri", es xenófoba y racista. Es la afirmación real de que los gilipollas que no son capaces de distinguir una mierda de un pastel van, y se la comen.

Los que ayer se zurraron la badana entre si, y además zurraron y fueron zurrados por la policía autónoma vasca, fueron los niños que fueron educados al calor de las reminiscencias del atroz comunismo de los "Gulag",  y los "chicos de la gasolina," que les decía el jesuita renegado a los cabrones de la Kale Borroka; el equipo juvenil de ETA. O sea; la más bestial extrema izquierda.

Utilizando con el mayor de los respetos otro refrán verdadero resulta que: juegan los burros y pagan los arrieros por desgracia, murió, víctima de un infarto un miembro de la policía autónoma vasca (Dios le tenga en su gloria). 

Mi más sincero y sentido pésame .

Eloy R. Mirayo.

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