viernes, 20 de octubre de 2017

REPÚBLICA BURDELARIA Y CHORICERA.

¿Diálogo con Dios? Chistes verdes, irreverencias y blasfemias.

Ocurrió en una iglesia

(no esta) en un pueblo de por aquí cerca, que el párroco, don Julián, expulsó a un individuo fachoso y mal encarado porque estaba sentado en el primero de los bancos, frente a una imagen de Jesús.

Ya en la calle, el individuo se quejó muy enojado ante los habitantes del pueblo, de que el párroco, en actitud fascistoide le había echado de la iglesia, impidiéndole que pudiera dialogar con Jesús Crucificado.

Como siempre pasa cuando se plantea un debate público, se formaron tres posiciones distintas de opinión; los que entienden del tema, y otros que, aún sin tener idea del meollo del pleito, se ponen a favor de una de las partes del problema, o a favor de la otra de las partes. 

Posiciones diferentes perfectamente establecidas, pero con la particularidad de que los tres diferentes discursos acaban por topar, testuz con testuz y testuz, en el mismo yugo: "hay que dialogar".

Usted que está en ese punto ilustrado ¿que es lo que propone? "Diálogo". Usted que aunque no tiene idea de lo que pasa, pero que está a favor del párroco, don Julián ¿cuál es su propuesta? "Diálogo".  Y usted que tanto y tan agrio vocifera contra el párroco lanzando eslóganes anticlericales ¿qué coño pide?". Diálogo".

Don Julián ¿qué tiene usted que decir? -preguntó el narrador-.
Verás hijo: he expulsado a ese hombre de la iglesia porque estaba imponiendo al Santísimo, su diálogo basados únicamente en chistes indecentes y desvergonzados, irreverentes comentarios contra la Santa Madre Iglesia y gravísimas blasfemia.

Esta historia, con pequeñas diferencias, es lo que desde hace un tiempo viene sucediendo en España. Hay una razón suprema que esta avalada por la Constitución que una desenfrenada

manada de hijos de puta, se les ha metido entre cuerno y cuerno ventilársela por la fuerza sus caprichos -¡no es nada la chulada!- montarse una Republica Burdelaria y Choricera, con lo que molaria esa singularidad en toda Europa que al otro lado de los Pirineos, brotara una Republica de ese tipo, en una región que desde siempre ha sido ejemplo de seriedad.

Una República que, a modo de "faro espiritual", siguiera los designios del más preclaro de sus líderes. 

Con el Puigmamont, el Rufián, el Trapeo, la Moscatell y el Porqueras, como sacerdotes y sacerdotisa.

Eloy R. Mirayo.

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