miércoles, 26 de julio de 2017

COPIAR LO QUE ENVIDIAN.

El hijoputismo separatista practica el cinismo con la mayor de las desvergüenzas quizás porque, en el lugar de la cancha donde están esos chulo-putas ubicados, quienes deberían hacer valer las reglas del juego, no tienen el menor deseo; no saben cómo hacerlo; o no tienen los cojones del tamaño preciso para ejercer su legítima autoridad con todas sus consecuencias.

El cinismo de los separatistas catalanes 

se demuestra con claridad meridiana cuando los muy golfos amagan con llegar a presentar ante los tribunales, Supremo y Constitucional, la decisión del Gobierno de la Nación de controlar los Fondos de Liquidez Autonómica, si se demuestra que dichos fondos se utilizan para financiar el ilegal referéndum que amenazan celebrar el próximo 1 de octubre.

Estos golfos chorizantes que, con la quietud culpable de la autoridad competente, se han pasado por el forro, en no pocas veces, las sentencias de ambos altos tribunales que les obligaban y hasta conminaban a cumplir; ahora, cuando se proponen llevar a cabo un acto que atenta contra las leyes vigentes y contra los principios constitucionales básicos de este país, tienen el descaro de intentar recurrir a los mismos tribunales a los que han desobedecido con reiteración, al tiempo que piden protección a quien tratan de saltárselo olímpicamente.

A todo se atreven esos malditos apátridas, incentivados por la lentitud del Estado en la toma de medidas adecuadas; es como ocurre con el niño que se pasa el día haciendo cabronaditas y, como correctivo, solamente se le dice "ya verás cuando llegue papá", y así todos los días; el final es que la criaturita encuentra que todo el campo es orégano, y se perfecciona en sus cabronadas, a sabiendas de que "cuando llegue papá... ¡Si papá no viene nunca!", hará siempre lo que le venga en gana, porque los que le amenazan (el que amenaza y no da, la mano tiene cagá) como la gaseosa, enseguida que se les quita el tapón, pierden la fuerza.

Siendo malo, que lo es y mucho, el separatismo al que este país ha de enfrentarse, no es lo peor; lo peor es que un número muy importante de gentuza que aparecen en los medios de comunicación, además de los politiquillos de la izquierda, hablan constantemente de la necesidad de rehacer la Constitución, porque, como dice una señora que hoy escribe en el diario El Mundo, "los españoles hoy somos muy distintos (bastante más pobres) a los de hace 40 años" (me miro en el espejo y contándome las arrugas de la cara, y no cuento las del cuerpo, reconozco la diferencia) "si hace cuatro décadas el objetivo era la Comunidad Económica Europea, ahora es llegar a ser Dinamarca".

Eso es lo malo de las gentes "ilustres" de este país: no le quieren; no le quieren y por eso presumen de ser "ciudadanos del Mundo"; no se trata de escalar como una nación unida en el esfuerzo a los puestos más altos de la clasificación, sino copiar lo que son esos a quien ellos envidian. Mira tú por dónde, a mí me encanta seguir siendo español porque, aunque a los imbéciles se les haya pasado, aún seguimos siendo envidiados, por muchas cosas; por ejemplo, nuestra Sanidad. 

Con este calor, que los daneses buscan cuando nos visitan, no me entran ganas de seguir enumerando cosas nuestras que son envidiadas por el resto de Europa.

Eloy R. Mirayo.

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