jueves, 29 de junio de 2017

¿QUÉ SERÁ DE NOSOTROS?

¡Por Dios; por Dios!, ¿qué será de nosotros cuando el próximo lunes haya acabado el festejo del gran orgullo?.

Esto me recuerda las tremendas expectativas económicas que se abrieron para Sevilla, con la Expo 92.


Diario de Sevilla: "El impacto económico: posibles efectos evaporados"

En Sevilla, como indicó en su momento ese diario andaluz, la exposición internacional solo rindió beneficios para unos cuantos sinvergüenzas, porque en lo que pudiera beneficiar a los sevillanos, reflejado en la tasa de desempleo, lo cierto es que desde entonces hasta el día de hoy, 29 de junio de 2017, lo que ha hecho es crecer, desde un 22'34%, a un 35%, décimas arriba o abajo.

Y es que no son los eventos puntuales los que hacen crecer la economía, sino el trabajo diario. ¿Alguien puede creer que la marea multicolor va a servir para que descienda la tasa de paro anual? Los euros que esas gentes puedan trasvasar de sus bolsillos a la economía madrileña, es seguramente un cifra muy inferior a la cifra de euros que se han llevado algunos políticos y, si lo que nos han robado los políticos no nos ha arruinado totalmente, lo que dejen los "orgullosos y orgullosas", tampoco será como si nos hubiera tocado el "euro millón" a cada uno de los madrileños, y a los que aquí estamos asimilados.

Es posible que, aparte de las prostitutas y prostitutos que en las grandes concentraciones humanas suelen hacer su agosto, quizás a algunas pequeñas industrias y a según que pequeños comercios, la llegada de algunos "orgullosos y orgullosas" a sus negocios, les dé para pagar el próximo recibo del alquiler y hasta el segundo plazo del Impuesto sobre el valor añadido (IVA). Pero no para salir corriendo hasta la más próxima iglesia, para echar las campanas al vuelo. 

El hecho cierto es que cada día es más difícil, sintiendo sobre nosotros los mandatos de la Unión Europea, que la economía de este país pueda llegar a ser satisfactoria, si no para la utópica totalidad, si en un alto tanto por ciento. La dificultad no es solamente por la burocracia establecida, sino por, como decía ayer, el egoísmo acaparador, que no deja resquicio en su toma absoluta de negocio. Unos pocos trust capitalistas, poco a poco, menos con las consecuencias (el paro y la miseria) se van quedando con todo. Da igual lo que sea, si da dinero. 

Cada poco tiempo los medios de información (muchos de ellos propiedad de esos trust capitalistas) nos enseñan en sus portada la caras de las personas que ocupan los cien primeros puestos del ranking de los más millonarios del Mundo.

Para la "maquinaria" que trabaja para que esas personas sean cada minuto del día más ricos, todo asunto que genera beneficios, es un negocio; la palabra negocio, para esas personas y sus "maquinarias", es el ungüento que legaliza y que tranquiliza sus conciencias. ¿Quién sabe dónde van a parar los beneficios del narcotráfico; de la venta de armas; del producto de la prostitución; del ilegal tráfico de tabaco? Insisto, da igual lo que sea y a quien perjudique (una gran superficie de alimentación que se instala en un punto, acaba con los pequeños negocios del ramo, en un área de varios kilómetros), si proporciona buenos dividendos. 

Al fin y a la postre lo que los medios de difusión nos presentan cada poco tiempo son cien peces gordos que, después de obligarnos con su presión a adelgazar, terminaran comiéndonos a todos; y después, entre ellos mismos porque en sus mentes piensa que en la punta de la pirámide solo hay sitio para el; el mayor hijo de la gran puta. 

Y se morirá de hambre porque entonces no habrá ni quien le hornee una pequeña barra de pan ¡qué se joda!

Eloy R. Mirayo.

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