lunes, 12 de junio de 2017

DICEN QUE HEMOS SALIDO DE LA CRISIS.

Los analistas de la economía dicen que hemos salido de la crisis porque el PIB está creciendo desde hace cuatro años, y porque las previsiones auguran estabilidad en el crecimiento para los próximos años. ¡Pues qué bien! Seguro que ya, en cualquier momento los asalariados de este país empezarán a notar en sus bolsillos el peso de la "buena nueva". ¡Otra vez podrán comprar el "seiscientos" y el pisito en la playa de Torrevieja.

Pues no; las expectativas en ese sentido parecen señalar que el tren de la prosperidad aún continúa en vía muerta, dejando paso a otros trenes más interesantes, para ellos, 

y para ellos. 

Todavía no ha llegado el momento en el que las familias que como consecuencia de la crisis han perdido más de 1.6 billones de euros, empiecen a recuperar su patrimonio. 

Es que parece que el aumento del producto interior bruto, solo afecta en positivo a las altas esferas del país: las grandes empresas, pero no a sus trabajadores, los que por el momento siguen en activo, al no haber sido de momento sustituidos por algún robot de alto rendimiento.

Para el núcleo social, las perspectivas están muy turbias y es que no asoma nadie con ideas novedosas que fomenten el empleo; el paro no se reduce, tan solo le zarandean para que su reducción aparezca en fechas puntuales, por efecto del turismo, en Semana Santa y veraneo, cuando se necesita personal, dando lo mismo su capacidad profesional, porque urge cubrir como sea los servicios.

Hoy he escuchado decir en la emisora roja que da SERvicio y cobertura a la izquierda del país, que hay muchos jóvenes que están viviendo de la riqueza de los padres. Esos no van mal; peor lo pasan, y son millones, los que viven con sus padres en la casa y de la paga "franquista" de los abuelos, sin otro horizonte que, como mucho, recibir algún día, uno de esos tipos de limosna que dicen que dan las instituciones; esos cuatro cuartos que les mantengan delgaditos y sin fuerzas, para que ni siquiera les quede coraje para quejarse.

El sistema democáquito a conseguido romper el lógico movimiento generacional: en sentido figurado, los padres dejaban su hueco laboral a sus hijos que, en su momento, lo tendrían que dejar a los propios. En mi país de nacimiento, España, había empresas (es que había muchísimas empresas y muy poquito paro) en las que llegaron a juntarse en el "tajo" hasta tres generaciones de la misma familia, padres, hijos y nietos. Cuando yo estaba en mi Patria (a la que cada día echo más de menos), cuando llegaba el momento de casarse, los españoles, comprábamos nuestros pisos (el mío en Vicalvaro). 

Si; pisos sin padel ni piscina comunitaria; esos pisos que los bancos desahucian ahora, a los abuelos y padres, porque los hijos y nietos en el lacerante e irreversible paro en el que han caído (600.000 personas en estos momentos, versión oficial, están tratando de encontrar un empleo y ni siquiera esos guarrindongos que se han inventado, pillan) no pueden hacer frente a los pagos a la hipoteca de su vivienda, que también se la queda el banco. Así ocurre todavía y, los economistas profesionales nos aseguran que hemos salido de la crisis. Que jodidos; habrán sido ellos.

Eloy R. Mirayo.

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