martes, 13 de junio de 2017

ENLOQUECIDOS SALTOS DE ALEGRÍA.

Es para sentirse avergonzado ante el mundo, por haber presenciado toda esta generalizada corrupción en silencio y, aún más avergonzado porque, a pesar de su variedad y gran volumen, ha sido digerida por la sociedad a la que se pertenece, sin siquiera producirle ni un pequeño eructo. 

Como un medicamento de aplicación anal, diaria, a los habitantes de este país se la han venido aplicando sin más protesta que la corta, en el tiempo, de lo que se denominó, "Extrema Derecha", FE, FN y Juntas Españolas.

Hoy estamos asistiendo a una moción de censura promovida por los comunistas de Podemos, contra don Mariano Rajoy, presidente del Parido Popular y del Gobierno de este país. Y siento cómo va creciendo mi vergüenza al comprobar una vez más lo poquito que se necesita en este sistema democáquito, para auparse sobre la cresta de la ola política.

La actuación de la ponente, la señora Montero, no ha pasado de ser una endeble recopilación de recortes de prensa. 

Más de dos horas repitiendo unos cuantos eslóganes sacados de los periódicos, no justifica el uso de una herramienta tan importante como debe ser una moción de censura al Gobierno en función. 

Los escuchas radiofónicos normales, no hemos sentido durante esos ciento veinte minutos de sonido monótono colegial, el menor atisbo de sorpresa. Alguien ha usado mucha tinta para escribir el guión de un larguísimo monólogo resumible en un cuarto de hora escaso.

Ese ha sido mi juicio personal que, escuchando después al Zar Rojo de Podemos repetir fielmente, hasta los últimos puntos y comas el "infiniiitoooo" guión, 

me ha hecho dudar de si no sería demasiado acelerado mi juicio, llenándome de dudas: yo estoy muy ofuscado; estos dos, muchacho y muchacha, son un par de gilipollas incapaces de ofrecer nada mejor como aportación a la gobernabilidad del país; o simplemente son otro par de sinvergüenzas que piensan como muchos vendedores de mercadillo rural, que es suficiente vender quincalla y mierda porque los clientes (los paisanos de este país) son un atajo de estúpidas criaturas que lo compran todo como si fueran creaciones de "Coco" Chanel, Paco Rabane, Emidio Tucci,

 o jamón ibérico, caviar iraní, o angulas de Aguinaga.

Como cualquier imbécil, cuando por estar vacío de contenido no tiene nada que decir, se agarra al primer asidero que les viene a mano el Zar Rojo se ha asido con inusitada fuerza 

al... gancho de ilustrarnos, a los habitantes de este país, empujándonos desde las primeras décadas de este siglo XXI, hasta las desvergüenzas cometidas por personajes del siglo XIX, como, según apunta el, fueron la reina regente, doña María Cristina de Borbón Dos-Sicilias; 

los políticos Cánovas del Castillo y Práxedes Sagasta, y personajes famosos como el marqués de Salamanca. Desvergüenza que salpicó -insisto, según el-, además de a la corona de España, a sus cortesanos, a toda la clase política sin excepción y a cuantos hicieron inversiones en aquella época: solución, como es lógico colegir, que servirá para que los parados de larga duración y los disfrutadores de todos los males que nos afligen en 2017, demos enloquecidos saltos de alegría.

Eloy R. Mirayo.

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