jueves, 8 de junio de 2017

ACÉMILAS DE DOS PATAS.

No voy a negar la existencia del abuso de fuerza de muchos hombres de este país sobre la mujer legítima, ex mujer, o sobre su pareja sentimental; pero sería bueno que en todos los delitos de violencia de género que se cometen, se diera el país de origen de los delincuentes, porque el silencio absoluto que cubre el origen del agresor, casi siempre, crea una atmósfera acusatoria bastante engañosa que cae de alguna forma sobre la totalidad de los hombres de este país, cuando, si las instituciones políticas y los medios de difusión reflejaran en cada caso las nacionalidades de los bestias que abusan, incluso hasta el asesinato, de su fuerza contra sus mujeres, ex mujeres, o simplemente pareja sentimental, se vería que no en la totalidad de los casos es obra de los autóctonos del país, ya que si miramos estadísticas se comprueba que un alto tanto porcentaje de los crímenes, son cometidos por extranjeros que están aquí de emigrantes y hasta se dan casos entre gente que ha venido a nuestra tierra de turistas. 

Parece como si hubiera gente que se viene a este país exclusivamente a matar a su pareja sentimental.

Todos los años mueren asesinadas (en 2016 fueron 44 las víctimas, y 7 en investigación) varias decenas de mujeres, y nadie sabe el motivo real, y nadie encuentra la solución.

Después de millones de años de convivencia, va a resultar que la mujer y el hombre están a punto de declararse cada uno incompatible con el otro. 

Da lo mismo los avances científicos en los que la mujer y el hombre participan con el mismo nivel de capacitación. Cultura, artes, ciencias o deportes. ¿Que diferencias hay? Ninguna. No existe profesión que la mujer no sea capaz de realizar, al menos, con similar resultado al que lo pueda hacer el hombre. Y, si aún existen labores en la industria pesada que requieran un fuerza física superior a la media que puedan ofrecer las féminas, es porque la industria aún no ha recibido la total ayuda necesaria de la ciencia; solamente por la necesidad de usar la fuerza bruta, es por lo que aún quedan algunos "lugares" vetados a las hijas de Eva. Pero, tiempo al tiempo.

Hay quienes interpretan que el nivel alcanzado por la violencia de género, es el resultado del grado de liberación que ha alcanzado la mujer. 

El derecho de emancipación que establecen las leyes, que ellas ejercen cuando lo creen necesario. El derecho a su independencia económica. El derecho a disfrutar de su sexualidad sin imposición ni servidumbre. La competencia en igualdad con el hombre, es lo que dicen que ha transformado a la hembra de la especie en contrincante.

El nuevo modelo no tiene por qué gustar a todo el mundo, pero hay que reconocer que resulta doloroso que en estos tiempos en los que se reconocen los derechos de todos los animales conocidos, que alcanzan también a los que aún no se han descubierto, hay acémilas de dos patas, que tratan a la mujer como una propiedad a su antojo, y sin el menor grado de autonomía física, psíquica o intelectual.

Yo no he descubierto aún la punta del ovillo que trae las soluciones, ni sé si sería la solución implantar a los niños en el cerebro un chip de buen comportamiento hacia las niñas (mi profesión es otra) 

pero, de lo que no tengo la menor duda es en creer que la pena de muerte es una buena medida 

para quien asesina a su mujer, a su ex mujer o a su compañera sentimental, para que no reincida cuando otra vuelva a dar por cerrada la relación entre ambos. 

Eloy R. Mirayo.

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