viernes, 5 de mayo de 2017

INJUSTO MARATÓN.

Me causan una especial consideración los deportistas que participan en competiciones de carreras a pie, sobre todo los que hacen media distancia o "medio fondo" y larga distancia "fondo".

Son deportistas prácticamente puros, también en el sentido de que aparte de sus piernas, no necesitan ninguna clase de artilugios, como ocurre en la mayoría de los demás deportes.

Solamente pensar en que haya gente, "atletas", capaces de ponerse en una línea de salida, con un horizonte por alcanzar a 20, o 50 kilómetros, es una hazaña digna una alta valoración.

Como a cualquier espectador, ver la llegada del atleta ganador al límite de sus fuerzas, me produce un sentimiento de admiración, como pocas cosas me pudieran haber producido. Y lo mismo me ocurre viendo cómo van llegando el segundo, el tercero, el cuarto, etc,.

Estos atletas son auténticos dioses del Olimpo. Los he visto llegar después de haber recorrido decenas de kilómetros, exhaustos; tambaleantes, a punto de caer hechos harina sobre el tartán y, en un abrir y cerrar los ojos, se están recorriendo "tan frescos" el anillo del recinto deportivo; el Stadium de Atletismo.

¿Resulta admirable? Claro que resulta admirable verles al ganador, al segundo y al tercero, alegres, cada uno en su categoría de triunfo, disfrutando de su logro. Pero los que hacen que mi corazón se inunde de ternura son los últimos; los que han sido capaces de recorrer la misma distancia, y apenas habrá en todo el graderío del Stadium, alguien que se de cuenta de su llegada. Para ellos no habrá aplausos, si acaso alguna burla.

Rara vez los triunfadores absolutos, los nacidos ganadores, llegan a enterarse de lo duro y sacrificado que resulta participar año tras año, reunión tras reunión y campeonato tras campeonato, sin jamás recibir el más mínimo reconocimiento. Esos atletas que se mueven por debajo de la primera decena son, en mi valoración, los auténticos héroes; son por los que se mantienen y celebran esas maratones; las carreras de medio fondo; la famosa carrera de una milla de la Quinta Avenida de Nueva York o la San silvestre de Vallecas. Nadie iría de espectador, pagando, si siempre intervinieran lo mismos diez deportistas.

Hay otros deportes, como fútbol, baloncesto o balonmano, que participan varios equipos en una competición que por enfrentarse unos contra otros, hasta los peores equipos ganan algunos de sus enfrentamientos por lo que todos, unos más veces y otros menos veces, llegan a sentirse vencedores.

En este país existen cantidad de personas que, como los heroicos atletas, siguen participando diariamente en un injusto maratón, sin que jamás lleguen a acariciar mínimamente el triunfo. Su esfuerzo diario no le sirve para alcanzar su bienestar familiar ni personal, pero si contribuye obligatoriamente para que los sinvergüenzas, muchos emboscados en la política nacional, vivan como verdaderos ganadores de grandes torneos, sin participar en la parte del sacrificio.

Eloy R. Mirayo.

Publicar un comentario