jueves, 18 de mayo de 2017

GILIPOLLEZ DE A KILO.

Ha destacado el doncel 
En decir gilipolleces,
Lo que ha supuesto a este tal,
Un lugar muy especial,
Donde descansan las heces.

Cadáver resucitado
Del país moñigolandia;
Va presumiendo el chaval,
Llegado de semejante compaña
De asearse en la mañana con jugo del orinal.

No se si la cosa es leyenda o una circunstancia real que, a fuerza de repetirse, ya ha conseguido un lugar destacado en el acervo profesional de jueces, fiscales y fuerzas y cuerpos de la seguridad nacional. La cosa,  según me cuentan, es que por acumulación de experiencia se sabe que, más pronto que tarde, el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. "Es, me dice Alfonso (mi amigo experto en temas policíacos ¡la cantidad de novelas del FBI que se ha leído el tío!),

como si el lugar donde se hubiera cometido el delito emitiera una fuerza de atracción imposible de neutralizar por el delincuente". Debe ser como el imán, ese mineral  que atrae hacia sí al hierro; digo yo.

Salvando las distancias

y tomando lo anteriormente escrito como lo que intenta ser, una simple e inocente metáfora, es el síndrome que parece estar afectando de algún modo al socialista que con su poca capacidad intelectual puesta al servicio del PSOE, cometió y reincidió en el "crimen electoral" de cosechar los peores resultados electorales en la actual "ETAPA HISTÓRICA" (¡qué chorrada!) y, como dicen que sucede con los criminales, torna como fuertemente imantado al lugar de "su delito". ¿Lo hará para perfeccionar su trabajito?.

Viendo desde el tendido las reses que se van a lidiar el próximo domingo, le agradezco profundamente  a Dios, Todopoderoso, que bondadosamente me haya permitido en esta vida terrenal, poder tener la posibilidad (que he sabido aprovechar) de escoger no ser socialista y, con el mismo tamaño de agradecimiento, también le estoy agradecido por haber tenido la capacidad de poder elegir, entre tantos equipos que hay en este país, ser madridista. Se sufre mucho menos.

No sé si lo he dicho con anterioridad -no me importa parecer el abuelo cebolleta- pero no entiendo la gilipollez de decir, repetir y volver a repetir que este país, en el que aún sigo exiliado, necesita un partido socialista (PSOE) fuerte. Insisto; eso es una gilipollez de a kilo. Lo que necesita este país, de manera perentoria es que las personas inteligentes, que las hay, saquen a pescozones del Congreso, del Senado, y de todo el mundillo político nacional a tanto inútil que anda emboscado tocándose el higo o la breva, con sueldo del Estado. Eso sí que es necesario para sacar a este país adelante, salvándole de la degradante, monótona y decadente existencia.

Eloy R. Mirayo.

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