jueves, 11 de mayo de 2017

A PESAR DE LOS PESARES.

Esta Democaca, como ocurre en casi todos los periódicos que se editan en este país, tiene su pequeño espacio reservado para el chiste y la gracieta.

Parece mentira que exista en el oscuro panorama de este triste sistema político, un pequeñito, muy pequeñito rayo luminoso, 

que hace aparecer con cierta frecuencia algo que nos pinta una sonrisa en la comisura de nuestros labios. 

Hoy ha sido el resultado de una de las constante encuestas clásicas del CIS, que viene a decir que el líder más valorado por los ciudadanos del país, de entre los cuatro que encabezan los grandes partidos es el presidente de la gestora del PSOE, el señor Javier Fernández Fernández. 

Que alguien que no ha hecho otra cosa a nivel nacional, aunque sea muy importante, que defenestrar al mentiroso Pedro Sánchez, sea el político más valorado, demuestra que a pesar de los pesares democaquitos este país, es la cuna sonde se mecen los tíos y tías mas cachondos/as del mundo.

¡Qué sería de la humanidad si no existiera la risa, y quienes son capaces de provocarla!.

Ayer en El Manzanares, campo del Atlético de Madrid, a alguien se le ocurrió colgar la siguiente leyenda:

Cuando alguien se propone hacer algo que señale peyorativamente a alguien, y la hace trascender a bombo y platillo publicitario, debe pensar en las consecuencias que de ese algo puedan desprenderse, por la reacción de a quién o quienes se ha señalado. Solamente a un redomado cobarde se le pudiera haber ocurrido insultar al Real Madrid, a sus socios y a sus simpatizantes, ocultándose entre los aficionados rojiblancos.

Aitor Zabaleta asesinado a las puertas del Calderón.

Javier Romero Taboada, asesinado en una reyerta con aficionados del Atlético de Madrid.

Claro que son diferentes.

Lo cierto, lo que se ha convertido en un verso que se ha repetido en los últimos cuatro años, es el que tiene 3-0 como prólogo y 2-1 como epílogo.

El ranking que valora la calidad de las aficiones que siguen a los equipos de fútbol no existe más que en la mente de esas aficiones. A mí, personalmente me parece bien que cada afición se esfuerce, dentro de los justos márgenes, en apoyar a sus jugadores, para que estos pongan en la disputa deportiva un esfuerzo superior. Lo que no llego a entender es que la bondad de esa aficiones se mida por la cantidad de decibelios que sean capaces de alcanzar durante los noventa minutos que dura un partido. Es cierto que la pasión es un ingrediente imprescindible en un aficionado al fútbol, pero también hay pasión en un melómano durante un concierto de música clásica, y jamás se le ocurrirá la idea de emprenderla a gritos. 

Me decía mi amigo Aurelio señalando el cartel. "Te das cuenta Eloy, el que ha creado el "recadito" debe ser de los del Día del Orgullo Gay", que también están orgullosos de no ser como nosotros".

Eloy R. Mirayo.

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