miércoles, 26 de abril de 2017

TRES GENERACIONES.

¡Albricias! Gracias don Juan de la Mata. Por fin ha habido quien se ha preocupado en buscar, para encontrar, presuntos -o no-, delitos en los raros movimientos monetarios del hijo primogénito del deshonrado Jorge Pujol, ex presidente maligno de la Generalidad de Cataluña.

No cabe duda de que la familia Pujol, es una clásica familia, guardiana escrupulosa de su tradición más característica.

"El origen del fraude de Pujol en Suiza:
una estafa fraguada por su padre en tiempos de Tarradellas"
(LIBERTAD DIGITAL).

Ver una familia así, tres generaciones afanando, de un modo tan correcto y pulcro; tan ajustado, oportuno y lucrativo, para mí, que soy cuarta generación en negocio familiar, me emociona de manera profunda; me zarandea el lagrimal.

La docta generación veterana, el Florencio (El contrabandista 'honrado' según el diario El Mundo), impartiendo convenientemente su habilidad y ciencia a la generación novel, el Jorge, senior, que, recogida la enseñanza, alcanzada la adultez y la alopecia, la mejora, moderniza y después de un trabajo primoroso de "sobreafanado institucionalizado" desde la altura de un sillón gubernamental, hace entrega del testigo a su nutrida prole (siete presuntos, o no, afanitos), que en nada desmerecen a sus mayores, sino que con su éxito alegre y juvenil en diversos 

La Fiscalía pide más de 5 años de cárcel para
Oriol Pujol por el 'caso ITV' (diario El Mundo)

nuevos puntos de afanaje y mordida, mostrando su aprendida pericia en el arte del afanamiento, presuntamente, -o no-, delincuencial, laureando las cabezas de sus muy afamados maestros afaneros.


(En la foto don Florencio Pujol, 
y su hijo Jorge Pujol. ¡Qué mono el niño!).

Y hasta ahora ¿dónde miraba la Justicia, que no vio volar los millones de euros que movía el prenda Jordito Júnior?.

A la Justicia de este país le ha estado pasando con los Pujol lo mismo que le sucedió a un amigo mío que estuvo todo un mes de agosto en la bella Tenerife, en concreto, en el Puerto de la Cruz, y no fue capaz de ver aunque fuera con un solo ojo, el celebérrimo volcán, punto referencial de la isla, El Teide. No le vio ni de lejos. Ni siquiera desde el avión.

Lo cierto es que mi amigo no vio El Teide, porque, sin motivo que le animara, decidió no levantar la mirada del suelo "chicharrero", lo que le fue de gran utilidad, ya que en todo ese mes de agosto, no sufrió ni más leve tropezón.

Es de esperar que el juez, don Juan de la Mata, no sufra ningún "tropezón", por haber tenido el "atrevimiento" de levantar la mirada para ver a un miembro de esa FAMILIA.

¡Vaya! yo le deseo el mayor de los éxitos, porque eso me devolverá la pérdida sensación de que en este país la Justicia, existe y alcanza, o protege, según sus circunstancias, a todos sus habitantes, incluso a mi, que solamente soy un exiliado.

Eloy R. Mirayo.

¡Desisto de pedir que alguien baile en el Real de la Feria de Sevilla, unas sevillanas por mi! Desisto...


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