martes, 7 de marzo de 2017

LA INVASIÓN DE LOS BARBAROS.

La invasión de los bárbaros limita la circulación por las aceras de los peatones y, especialmente de las personas  con minusvalías. 

Yo siempre he entendido que la calzada es para los vehículos y las aceras para los peatones pero,


viendo estas fotos, creo que he debido vivir hasta aquí absolutamente equivocado. Y no solo por ver las fotos, que también he tenido que dejar paso, como les ha pasado a muchos viandantes, por la acera, a más de un hijo/a de puta montado/a en bicicleta. (Y, quiero dejar claro que reconozco que no todas las veces, con los hijos de puta, se coincide con que sus madres sean putas).

Lo que parece extrañar a todo "kiske" es lo contrario; que los vehículos de dos ruedas, bicicletas y motos, no se mezclen con los peatones por las aceras, y circulen por las calzadas.

El derecho a caminar por las aceras de las calles, tranquilos y sin peligros ni sobresaltos, es otro de los muchos derechos que los ciudadanos de este país hemos ido perdiendo, cuanto más tiempo se va alargando la duración de la Democaca.

Nadie, en pleno juicio, puede asegurar que volverá a su casa sin portar en la suela de su calzado

restos de la mierda de algún perro (la dueña de las sandalias que vemos en esta fotografía, ha preferido ir descalza hasta su casa, a llevarse el regalito y su perfume), porque el cerdo de su dueño, o dueña, que también las hay, no ha recogido la caquitas de su "principito", como es su obligación. No hay causa contra mi; me encantan los animales, tanto los domésticos, como los salvajes. A tal punto, que hasta miro con ternura a alguno de nuestros políticos. Y es que soy incapaz de hacer daño, ni siquiera a un mosquito trompetero, a pesar de lo que joden cuando uno está durmiendo.

Tampoco podemos, volviendo al tema, asegurar que uno no se vaya a dejar la piñata (los dientes, incisivos, caninos y molares, propios o comprados) contra la banasta de aguacates de cualquier establecimiento de frutería, de esos que tanto proliferan últimamente;

o quizás chocando contra la dura redondez de una de esas cubas que suelen sacar los bares; 

o llevándose por delante en la caída, uno de los muchos cartelones que sacan a las aceras, pegados a las fachadas, casi todos los demás establecimientos.

Lo único ¡y mira que nos extraña! que los peatones echamos de menos en las aceras, porque aún no lo han hecho, son las camas de las casas de putas, junto con sus trabajadoras del sexo, 

los bidets, toallitas y los expendedores de preservativos.

Así es: "El 87% de las terrazas cerradas viola la ley al permitir fumar" (según recoge un diario madrileño).

Pero es posible que eso no le importe al ex excelentísimo, si el establecimiento de esas terrazas les proporciona buenos dividendos.

Eso es lo que trae el comunismo; prohibiciones y encarecimiento de todo, por el momento... 
¿Habéis pasado alguna vez por Paracuellos, pueblo? Pues abajo está este cementerio.

Eloy R. Mirayo.


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