martes, 7 de febrero de 2017

PAÍS ABÚLICO Y RESIGNADO.

Cuando al despertar abres los ojos y

te dispones a

atacar con amabilidad y cortesía a el día que comienza, uno se siente virgen; un ser humano de alma purísima, hasta que se te ocurre encender el televisor que se tiene al otro lado del desayuno. 

El cambio experimentado

es tremendo; uno siente como todos los órganos y organillos vitales del cuerpo, se tambalean en su anclaje. Y el cerebro, que con el sueño había apilado por inservible en uno de sus múltiples y profundos recovecos

la broza acumulada durante el día anterior, con las primeras imágenes que da "la 1" de Televisión Española de nuestros pecados, siente como se le abre la espita por donde brota la mala leche, al unísono que mi corazón se compungía.. 

¡Como es posible que en la "fascinante gala de los Goya" 

se robaran 30.000 euros en alhajas! Que poco respeto; que oprobio; qué ganas de joder a la marrana (a cuál de ellas os preguntaréis, pero yo no se la respuesta; a alguna) en un sarao donde los intelectuales y artistas de la izquierda del país se exhibían de modelo ante al pueblo, van unos ladrones y roban un pegote de euros en joyas, prestadas por una famosa joyería madrileña (quien juega con fuego...)

A mí se me ocurre que si allí estaba buena (más bien mala) parte del rojerío nacional, 

los ladrones, como todos los causantes de cualquier cosa mala y hasta malísima que ocurre en el país, y esto lo digo como ayuda a los cuerpos de seguridad del Estado, por si carecen de pistas, tienen que ser de la extrema derecha. La horrible Extrema Derecha.

¿Alguno de los que estaban sentados en las gradas? ¡Por Dios; que ocurrencia! Quita, quita; si allí se sentaban el 66% de la encantadora trilogía roja: los obreros, "los intelectuales y los artistas". 

También hay cosas que conmueven mi corazón, como el anuncio del "ínclito" Pedro Sánchez, que contribuye a amargarnos el día anunciando que si no gana, cuelga las botas.

En este país ocurre que gilipollas que son capaces de acudir oficialmente ante el Jefe del Estado en camisa, arremangado de mangas y sobaquera sudada; aparecen en insustanciales galas "exmoquingados"; y así ocurre que otro gilipollas que nunca debería haber estado, amenaza con desaparecer de la vida pública, si no gana.

Esas a son cosas que solamente pueden ocurrir en un país abúlico y resignado a un frío y triste futuro.

Eloy R. Mirayo.

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