martes, 14 de febrero de 2017

¿LIBERTAD A CAMBIO DE SEGURIDAD?

Tan portadores de la verdad se creen que hasta se atreven a formular, a la primera de cambio, y ante la mínima protesta, la pregunta-proposición tipo, como domocáquitos de esta Democaca: ¿darías parte de tu libertad a cambio de mayor seguridad?. Estupidez de proposición que solamente se le podría ocurrir

a un imbécil pues, ni ellos podrían determinar dar nada, ni quién es falazmente preguntado, nadie le daría satisfacción a su hipotética contestación.

Quienes por motivos de edad tenemos la posibilidad de comparar de primera mano el binomio libertad-seguridad (lástima que no se pueda hacer como decía aquel detergente 

«Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo») pienso que a todos nos encantaría que, quienes hacen la propuesta, nos explicaran con claridad meridiana, que es lo que ellos entienden por libertad y que parte de esa libertad es la que creen que estaríamos dispuestos a prescindir, si entráramos en el trueque, y estuviera en su mano conceder.

Y es que se equivocan porque, la gente corriente, sencilla y decente que hemos vivido "esos otros tiempos", y los inteligentes que no habiéndolos vivido, han querido enterarse de la verdad, no nos tragamos la gilipollez oficial de que ahora vivimos en un Estado que nos regala el goce de la idílica libertad, por la sencilla razón de que eso, es una puta mentira que de tanto repetirla, hay quien ha llegado a creer que es una verdad evangélica.

2.172.133, si es que se han denunciado todos, son los delitos que fueron cometidos en este país durante el año 2016. Dicho en coña no muy exagerada, se podría decir que fueron perpetrados por unos pocos delincuentes que pasan más tiempo en el lugar de los hechos, que en dependencias carcelarias, gracias a la gracia del sistema democáquito, corruptor de personas e instituciones que nos alumbra, más preocupado por los derechos de delincuente que los legítimos derechos de sus víctimas.

Por esa razón a nadie nos supone sorpresa la lentitud de captación y reconocimiento de delitos que demuestran nuestras autoridades política y jurídicas, en contraste con la rapidez que viene demostrando la "plebe". 

¿Quién en todo este país era ignorante de los "apaños" de Pujol y sus muchachos/as en beneficio propio y en beneficio de su partido? Nadie; todos los habitantes, grandes y chicos, sabíamos desde hace una tira de años todo lo del famoso asunto del 3%, que la justicia aún sigue instruyendo. Con todos los chorizontes en la calle.

Nada más ocurrir el asunto  


y, ante la larga lista de personas implicadas, todos los ciudadanos notamos extrañados que, en aquella lista, faltaba el presidente del Banco de España 

y su personal de confianza; los señores Fernández Ordóñez; Restoy y Segura.
A todos nos extrañó, menos a las autoridades políticas y las judiciales, hasta este momento.

Eso es porque no leen a Ágatha Christie.


Eloy R. Mirayo.

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