viernes, 27 de enero de 2017

PARAÍSO DELINCUENCIAL.

Este país debe estar reconocido por todo el mundo como el Paraíso Delincuencial. 

Las bandas de delincuentes extranjeros en España han crecido un 30% en un año (según El País).

Y es posible que así sea, porque no hay más que ver, leer o escuchar a través de los medios de comunicación, de algunos de los delitos -no de todos los que se sufren en este país- que a diario se cometen, y la nacionalidad extranjera (casi todos ellos, de los países que estuvieron bajo la bota comunista), de quienes los han llevado a cabo, y del efímero paso indiscriminado de los delincuentes por los establecimientos penitenciarios, si es que antes no han sido devueltos a la calle (una vez tomados los datos personales, que algunos oficiales del juzgado, de tanto escribirlos en el registro, se los saben de memoria), desde el mismísimo juzgado, donde han sido puestos ante el juez de guardia. Todas las personas decentes pensamos que en contra de sus principios morales, que les llevaron a ejercer la judicatura.

Me dice un funcionario de Policía que, seguramente, esa laxitud es el motivo por el que pareciera como si los delincuentes de todos los países del Mundo, vinieran aquí a alcanzar cómoda y plácidamente su Máster Profesional.

Cuando por los medios de comunicación nos enteramos de la detención de un delincuente que, "a la espera", que dicen en mi pueblo, tiene pendientes cien o más casos esperando resolución judicial, pensamos que no sería injusto que alguien, pudiera pensar que son los delincuentes quienes inspiran su doctrina a la Justicia.

Así, es imposible vivir con tranquilidad. Nadie, ni industriales o comerciantes, tienen la seguridad de que al ir a abrir su negocio, no haya sido forzado y desvalijado.

De la misma manera, nadie que ha tenido que ausentarse de su vivienda, aunque haya sido por un corto espacio de tiempo, no sufre el mismo temor de ver asaltado, cuando no okupado, su domicilio.

Y poco valen los medios de seguridad que se hayan puesto. Muchos puntos industriales y comercios, obligados por la autoridad competente a gastarse unos cuantos miles de euros en un sistema de seguridad, han sufrido en sus carnes el que los delincuentes paseen por la calle su impunidad.

No deja de ser un sarcasmo, el que la autoridad obligue a colocar esos carísimos sistemas de seguridad, modernizándolos cuando así le parece, creando más inversión, multando la demora, mientras -sea la responsabilidad de quien sea-, mantiene a los delincuentes tan panchos ellos, perfectamente conocidas sus incontables fechorías, en la calle, seguro que preparando un próximo nuevo "golpe".

Eloy R. Mirayo.

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