jueves, 12 de enero de 2017

OBRA SOCIAL.

La obra social de "La Caixa" ha destinado más de 20 millones de euros a 863 proyectos sociales de toda España.

Visto así, en cifras, resulta conmovedor pues enterarse uno -o sea, ese, tú y yo-, de que un banco es capaz de dar sin recibir, es algo que a toda la sociedad de este país, el agradecimiento debería hacer brotar a borbotones las lágrimas de sus ojos.

Claro que si nos ponemos a pensar el origen de esos cuantiosos euros, la venta de pisos provenientes de desahucios y préstamos con gravosos intereses; así  la cosa, más que una obra social, parece una dádiva para lavar la mala conciencia; o algo como lo que hace la Mafia Calabresa, y todas las demás mafias del Mundo, comprar simpatías a bajo precio, al tiempo que deduce, más o menos, 7 millones de euros de su aportación impositiva al Estado.

Yo también creo firmemente que, a pesar de los pesares, no deja de ser una buena cosa el que las entidades bancarias

traten de ayudar a quienes cuidan de los viejos, de los discapacitados, de quienes luchan contra la pobreza infantil, de quienes intentan consolar a los que sufren de exclusión social y de los desempleados de larga duración, fuera de cualquier tipo de ayuda oficial, etc,.

Lo que echo de menos en los planes de ayudas de estas instituciones es la ayuda económica cómoda, no digo desinteresada, a la creación de pequeños negocios; comercios y talleres de artesanías que las fauces de las grandes superficies comerciales y de gran industria, con la impagable colaboración de los políticos, se ha tragado de dos súper mordiscos: Ebanistas; marqueteros; cerrajeros artísticos; hilanderías; modistas; sastres; ceramistas; sacadores de fuego de joyería:

plateros; cinceladores; esmaltadores; y un largo etc; por lo general, creadores de puestos de trabajo y, también por lo general, gente seria que cumple con sus obligaciones, entre ellas, la de devolver los préstamos -ahora quimera que escasamente se alcanza-.

La inteligencia natural nos dice que es cosa imposible acabar con el paro, si el Estado gasta más en subsidios denigrantes, para demostrar su preocupación social,

que en apoyar adecuadamente a la Industria que en definitiva es quien crea los puestos de trabajo, teniendo en cuenta que industria, es también el pequeño taller con uno o dos empleados, y hasta ese que funciona familiarmente, como es mi pequeño negocio: mis dos hijos, mi mujer y "el chache".

Eloy R. Mirayo.
 
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