viernes, 20 de enero de 2017

¡MIRA QUÉ BUENO SOY!

Cojonudamente desde el mullido sillón de un despacho se puede escribir en un periódico de tirada nacional: "Vergüenza europea ante los refugiados". Y, con la misma desvergüenza desde ese mullido sillón se puede escribir: "España, sin ir más lejos, aceptó la acogida de más de 17.000 y hasta ahora no han llegado ni un millar".

A todos nos gusta enseñar nuestro mejor "retrato"; nuestro buenísmo. Pero no todos estamos dispuestos a que el "precio de la foto" se pague de nuestro bolsillo; por lo general siempre encontramos a quienes, por su posición boyante, le queremos pasar la cuenta y si no, señalamos al Gobierno que para eso está.

Somos buenos porque de vez en cuando nos acordamos de aquellos que sufren, y hasta es posible que asome una lágrima desde uno de nuestros lagrimales; pero, habiendo tantas sillas mejores que la mía, se dice, casi nadie se siente en condiciones "físicas" para levantarse y compartir la propia, seguro que ni siquiera el periodista que en el diario El Mundo, que encabeza su artículo "Vergüenza europea ante los refugiados", cedería su mullido sillón a un refugiado que tuviera su misma capacitación intelectual.

Es cierto que España, así lo decidieron sus políticos, aceptó la acogida de 17.000 refugiados pero ¿los españoles estamos en condiciones de compartir algo más?

"El número de españoles pobres y en riesgo de exclusión registra máximos: 13.657.232 personas"
"En 2014 casi se duplicaron los inmigrantes que entraron en España por el Sur de forma irregular"

Para no irnos en el tiempo, durante ese año 2014 solamente por las fronteras del Sur entraron en España 11.146 inmigrantes. Y, solamente por Ceuta y Melilla durante 2016, entraron en territorio nacional 1.337 inmigrantes.

Hay una cosa que es muy clara; y es que ningún inmigrante ilegal, ni ningún refugiado, viene a quitar el puesto de trabajo al señor director de ninguno de los medios de difusión (escrita y audiovisual), como tampoco se lo quitará a los jueces y fiscales; a los presidentes de grandes empresas; a los directores de bancos; y a ninguno de todos los etc., que juguetean en nuestra imaginación, como tampoco a ninguno de estos personajes -todos importantísimos, de primer orden- les van a discutir a sus hijos o nietos una plaza en un colegio; en un instituto o en la universidad. Y tampoco, a muchos de ellos (aceptemos que no a todos) los inmigrantes y refugiados les van a obligar a guardar interminable cola para que le atienda un médico (de cualquier especialidad) de la Seguridad Social.

Más de un 29% de españoles pobres, o en riesgo de pobreza, es un listón suficientemente alto como para que se juegue con la demagogia del buenísmo. Todos debemos ser solidarios; pero para mí, los primeros, mis hijos.

¡Mira, mira; mira qué bueno soy!

Eloy R. Mirayo.

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