miércoles, 25 de enero de 2017

GENTE DESPAVORIDA.

Las míticas figuras del "Coco y el hombre del saco" 

que los padres usaban como herramienta persuasiva para obligar a obedecer a sus "peques": "si no eres bueno y te comes la papilla vendrá el Coco y te llevará con él", "si no vas al colegio, vendrá el hombre del saco, te sacará de casa y te llevará con él muy lejos". 

Esos "malvados personajes", han quedado obsoletos porque al "estrato social" a quién iba dirigido el aterrador mensaje, ahora se está moviendo en otra galaxia. La precocidad de ese estrato social, se ha blindado con el "celular" 

de última generación, camina con paso firme y marcial hacia el "hago lo que me sale de los cojones y si me vienes a joder, mira; llamó al teléfono del "Defensor del Menor", y veréis como los jodidos sois vosotros."

Los "locos bajitos" que nos cantó Juan Manuel Serrat han perdido el temor al mito, pero el mito no ha desaparecido, aunque ha cambiado su nombre, y también ha cambiado el estrato social amenazado. Ahora el "susto" va dirigido a los adultos. Y no se trata de burlas, cocos u hombres del saco con sus típicas y tópicas presencias; ahora aparecen de múltiples y sofisticadas formas y maneras. En versión humana, a veces, o como espoleta de grandes catástrofes. Y así

más o menos es nuestra reacción cuando nos asustan con los agujeros de Ozono en la Atmósfera (el "hombre del saco"); o cuando nos culpan del deshielo de los Polos (el Coco); o cuando nos advierten del calentamiento de la Tierra (la bruja Pirula), de lo que naturalmente se nos señala como culpables. Y, últimamente a los clásicos mitos asustantes, han unido a quien aseguran que será el peor mal, de entre todos los males: Mister Donald Trump; recientemente investido presidente de los EEUU de América.

Uno ojea un periódico; escucha la radio (en plural); o se pone ante la pantalla de televisión y, la gente despavorida, se prepara para salir huyendo al monte.

¿Qué es lo que ha pasado en este país; que es lo que me importa? Quien, y adonde se nos ha llevado la tranquilidad; quien, y adonde se nos ha llevado la alegría y las ganas de reír; ¡quién es el hijoputa  que se divierte tratando de tenernos a su merced, agilipollados por acojonamiento total y crónico!.

A mí; como al resto bueno de las personas de este país, lo que el presidente de los norteamericanos sea, teniendo lo que tenemos aquí, nos debe importar mojón de a kilo y cuarto. Mister Trump en su país y sus áreas de influencia hará lo que la maquinaria política de aquel país le permita, y poco más. Y en cuanto al miedo, decía mi tío "sólo hay que tener miedo en esta vida a un hombre desesperado y a una vaca recién parida". Claro que mi tío no conoció a nuestros actuales políticos.

Eloy R. Mirayo.

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