lunes, 5 de diciembre de 2016

IRRESPONSABILIDAD.

Ciertamente no es rasgo que identifique únicamente a los políticos de este país; la irresponsabilidad personal; la toma de decisiones caprichosas que por desgracia suelen afectar negativamente al conjunto; la gilipollez de pensar que dejaran huella de su paso en los libros de historia; el creer que así alcanzarán la inmortalidad (una vez muertos); ciertamente no es rasgo que identifique únicamente a la grey política de este país, en el que aún sigo exiliado, y del que difícilmente podré salir ¡Qué le voy a hacer!.

La cosa, como digo, es general en todo el Mundo; pero, como es lo que tenemos más próximo (bajos las suelas de nuestra zapatos), nos quedaremos en la vieja Europa que con los ejemplos que nos ha ido dando, el título "Gilipolleces" con que se encabezan mis últimas "escrituras", podría repetirse más veces que los capítulos de las series de "Rocky Balboa"

y  "Rambo" juntas. 

Y... Es posible que hasta uniendo los de El Padrino.


Pero hoy la gilipollez que más -porque no la única- me ha llamado la atención ha sido con la que el señor Matteo Renzi, primer Ministro de Italia, 

ha embarcado a los ciudadanos italianos. La irresponsabilidad de estas gentes que llegan a la política sin tener el menor cariño y respeto a la nación que se supone que van a gobernar, ni a sus compatriotas -eso al menos es lo que a mí me parece- y solamente el ego personal les empuja a ponerse "un traje" excesivamente grande para el tamaño de sus reducidos cuerpos pero, ("con lo listo que dice mi madre que soy ¿como no voy tomar las decisiones que se me ocurran?") no les importa, porque cada mañana se enfrentan al trucado espejo que les devuelve su imagen tres tallas más grande.

Il signore Matteo Renzi convocó a los italianos, por qué así le salió del interior de sus 


para que le dieran permiso para hacer lo que el parlamento no le había permitido. Y, mire usted don Matteo, si quienes se supone que tienen obligado conocimiento de hasta dónde llega su propuesta dicen que "naxti", una persona medianamente inteligente -no es preciso una lumbrera- se habría replegado hasta mejor ocasión, y no habría metido al país en el gasto que produce, no sólo económico, un referéndum. Y además ha ganado el "No" (¡Porca Miseria!)

Por lo menos este, tiene la dignidad de dimitir -lo mismo es que su capacidad cerebral no da para más-.

Eloy R. Mirayo.


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