miércoles, 7 de diciembre de 2016

TRAICIONAR CON SIBARITISMO.

Por mucho que uno crea que se les conoce, por sufrirles diariamente sobre nuestras espaldas y en las interioridades de nuestros bolsillos, nunca nos dejan de sorprender los políticos. Es como si todos los días fuesen 28 de diciembre, día de los "Santos Inocentes".

Los que tenemos poquitas luces 

siempre deberíamos estar pendientes de ponernos cerca de alguien que luzca tanto como para que al estar en su cercanía, lleguemos a alumbrarnos con la luz de su inteligencia y, 

de esa forma, podamos llegar a ser capaces de lucir, aunque no sea más que un pequeño destello; un reflejito tenue algo visible. Eso, posiblemente habría impedido mis resbalones ¡Si seré necio!. 

No sé vosotros, pero yo he estado desde hacen muchos años confuso, dándome coscorrones contra las esquinas de la inteligencia, pero sin llegar a penetrar en ella, porque no entendía, al estar en mi oscuridad, cuál era el misterio a tres bandas por el que, habiendo en toda Europa partidos de Extrema Derecha con cierta presencia -en algunos países, con mucha presencia-, aquí, en este país lo que hay es prácticamente testimonial. Pero por otro lado resulta que en ninguno de esos países europeos existe la Extrema Izquierda porque, milagrosamente, a sus partidos comunistas -¡hay que joderse!- se les ha reconvertido en izquierda moderada.

Resulta que el Comunismo 

(ejecuciones en China, según El País: "China quiere ejecutar menos") ha sido liberado del mito de su peligrosidad, y ya son uno más entre las "almas buenas"

que administran

sabiamente el sistema democrático y sus finanzas.

Hoy el peligro son quienes, sin separarse de la obligación humana de solidaridad con quienes en el resto del Mundo sufren, piensan que lo más importante es lo propio; son peligrosos porque dicen que los primeros problemas a resolver, son los problemas en sus países y de sus nacionales ¡Esos, joder! Esos son los peligrosos ¡cojones!; esos son los que infunden serios temores a los "santones" de la Democracia.

Gracias a los dioses democaquitos, hace unos días (¡EUREKA!) como le ocurrió a Newton,

pero sin que la manzana abollara más mi cabeza, a través de un tertuliano de  Televisión Española, me he enterado de que, quienes podrían haber formado en la Extrema Derecha (que tanto echo de menos) de este país, al comienzo de LA TRANSICIÓN, se afiliaron (confundidos, esto lo aseguro yo) a AP, y así siguieron después en el PP.

Una vez estudiada la revelación que me fue hecha por el tertuliano televisivo; aún alumbrado por el chorro de luz de su inteligencia; volví a sentir la desagradable sensación que en mis entrañas causa el gran desprecio que siento por todos esos "franquistas" que, demostrando su mezquindad, traicionaron, no solamente a Francisco Franco, invicto Caudillo de España, sino que también traicionaron a José Antonio, jefe Nacional de Falange Española, y a todos aquellos que dieron la vida por la Patria. Coño; para redondear su altísima traición mejor habría sido que se hubieran afiliado al Partido Comunista. Eso habría sido traicionar con sibaritismo.

Eloy R. Mirayo.

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