jueves, 13 de octubre de 2016

NOBEL DE LITERATURA.

Bob Dylan, premio Nóbel de Literatura 2016

La Academia Sueca otorga el galardón al músico "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción".

Lo que deja claro que la inteligencia está en retroceso en la élite de las sociedades del primer mundo, y también que esa élite esta decidida a desnaturalizar la trascendencia de las todas las cosas importantes que nos son comunes a los humanos, para hacerlas más cercanas a la altura de su capacidad intelectual.

Solo así se comprenden esta clase de decisiones de organismos que nacieron con la intención de premiar aquello que fuera extraordinariamente positivo.

Solamente el destierro, al que semejantes personajes han condenado a la inteligencia, justifica que gente como Hillary Clinton o Donald Trump estén a un paso de convertirse en presidente de los Estados Unidos de América que, presuntamente es el país más importante de este Mundo.

No es la gente sencilla quien desprecia la Excelencia. La gente sencilla respeta a esas personas que, por su extraordinaria aportación a las Artes y a las Ciencias, les proporciona conocimiento; les cura o permite conservar la salud; les permite vivir con más comodidad y confort; o les proporciona trabajo con el que cubrir las necesidades que garanticen su supervivencia.

La gente sencilla, como yo -y muchísimos millones más de todo el mundo- agradecemos a quienes son capaces de emocionarnos, poniendo signos sobre las cinco líneas de un "papel pautado" -¡quién no se ha emocionado escuchando el "Ave María" (Schubert)!-. Y también nos emociona la lectura de un libro "La Divina Comedia" (Dante Alighieri) que narre una buena historia. Como puede hacerlo una escultura en Mármol, la "Piedad" (Michelangelo) ;

la "Gioconda" (Leonardo); 

el descubrimiento de la Penicilina (Alexander Fleming); 

o una hermosa obra de arquitectura, "la Alhambra de Granada" (mandada construir por el rey nazarí Yusuf I).

Nuestro sincero reconocimiento a quienes fueron y están "tocados por la mano de Dios", es lo que nos hace a las gentes sencillas -sin envidia- gozar, usar y sentir, todo lo que ellos son capaces de crear y descubrir.

Y no nos falta criterio, ni se nos engaña fácilmente, con cualquiera de las quincallas que esa gente mediocre disfrazada de "intelectuales" y artificialmente aupados a tan altos cargos decisorios, como cucharada de "Aceite de Ricino", nos obligan a tragar -como hacía mi abuela Leonor, cuando en casa alguien andaba con el vientre apretado-. Lo tragamos porque no tenemos otra posibilidad, pero no aceptamos a nivel personal el mérito que, por ejemplo el Nóbel de Literatura concedido a un músico, miembro, como mucho, de una literatura de baja calidad -a pesar de su popularidad-, eclosionada  en gran medida por intereses de empresas de los distintos medios de difusión.

Muchas veces hemos tratado de demostrar el suceso que, con esta decisión del jurado que entrega los premios Nóbel, nos ha ayudado a mostrar con claridad: la asunción de la medianía a las líneas maestras del "Poder Absoluto".

Esto deberá llenar de esperanza a músicos como Sabina, El Arrebato o Coque Malla. 

Y ¿por qué no Perales?.

Eloy R. Mirayo.

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