lunes, 10 de octubre de 2016

¡NO ES TANTA LA DIFERENCIA!.

Yo siempre me he puesto en el frente beligerante contra los que se empeñaban en querer demostrar que la especie humana, no es otra cosa que una de las muchas especies de animales que pueblan la tierra y por más señas, perteneciente a la familia de los grandes monos.

El orden Primates se divide en dos subórdenes, estrepsirrinos, que incluye los lémures y los loris; y haplorrinos, que incluye a los tarseros, los monos, los gibones, los grandes simios y los humanos. Se conocen unos 150 géneros, de los cuales dos terceras partes están extintos. (Extraído de la prensa)

Nunca, como cristiano, he aceptado semejante aserto. Los logros conseguidos por cantidad de mujeres y hombres, a lo largo de la historia; el ver día por día como se baten récords, -no sólo deportivos-, con inventos y descubrimientos maravillosos, avalaban firmemente mi rechazo a aceptar el origen animal de la especia humana, a pesar de que por ahí se vean algunos especimenes un tanto dudosos.


La duda  se me dispara ante unas posibles evidencias (estudiar con atención las fotografías) y parece que se refuerzan cuando me entero que en un colegio, en tierras Baleares, concretamente en Palma de Mallorca:

Una niña de 8 años de Palma, hospitalizada tras ser agredida por sus compañeros de colegio. Hubo una discusión por una pelota y la menor sufre ahora «consecuencias físicas importantísimas» 

Y vuelve a aparecer en mi cerebro la duda cuando leo que:

Asesinato democrático y participativo': Mujer acusada de brujería, quemada viva en Perú.

¿En el siglo XXI una mujer es quemada viva acusada de brujería? Eso es un asesinato que alguien podría aprovechar para incidir en la animalidad de la especie humana. Claro que por otro lado se podría decir que lejos de ser una animalada, es un acto de  participación democrática -ya que se determinó por mayoría-, lo que quedaría de manifiesto lo mucho que al hombre y a la mujer, les aleja del parentesco con los monos. 

(¿A que queda muy claro quiénes son las monas y quien el chimpancé?)

Porque no es solamente la calidad democrática de los peruanos del poblado Oxapamapa, en el Shiangamazú Alto sino que, con semejante castigo tratan de lograr que, en adelante, a nadie se le ocurra, a través de la brujería, 

causar molestos cólicos a los vecinos de aquel democrático lugar. A la vista de estas adelantadísimas actividades sociales, nadie se atrevería a rebatir que los monos, por muchas monerías que sean capaces de hacer, son monos, y los humanos, por feos y desastrados que se muestren, son humanos.

Que yo me haya enterado no conozco, por visto u oído, el que en la profundidad de la selva una comunidad de chimpancés u orangutanes haya tomado alguna decisión semejante a la de los peruanos aludidos, por el método de la urna o de la mano alzada. 

Vale, vale; ya sé que viendo estas cosas, cabe la posibilidad de que algún día, explorador aguerrido como "Frank de la Jungla", 

en uno de sus paseo por la jungla -valga la redundancia-, pueda encontrar una asamblea de monos, porque...

-¡es cierto!- no es tanta la diferencia.

Eloy R. Mirayo.

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