jueves, 6 de octubre de 2016

MORDISQUEANDO LAS VIGAS DEL EDIFICIO NACIONAL.


"El Tribunal Constitucional pide al fiscal que actúe contra la Forcadell por desobedecerle" (recogido de la portada de El Mundo, periódico que mi mujer, Julia, sigue empeñada en comprar a diario)

La cosa verdaderamente grave debería ser, no la desobediencia al Tribunal Constitucional, que también, sino el ataque que desde un cargo representativo del Estado, se ha cometido contra la Constitución.

Las enfermedades graves ha de ser tratadas con  inmediatez y con toda la fuerza que sea menester.  

Las dudas en la creencia de que el tiempo puede acabar con la gravedad lo que consigue es que, en breve espacio de tiempo se tenga que acompañar al paciente, pañuelo al ojo, a su "última morada".

Los que está pasando en este país, con la ambigüedad del puto elenco político (sálvese quien pueda hacerlo), en cuanto al asunto independentista de una minoría de catalanes, es algo de difícil comprensión. 

Han corrido cuarenta años desde que se instaló la Democaca; cuarenta años de vigencia de la Carta Magna que, presuntamente, la articula como fórmula de gobierno, cuarenta años que tanto él Estado, como la Democaca y su Carta Magna defienden la indisoluble unidad territorial y, durante esos nefastos cuarenta años, no ha habido nadie desde el Estado ni desde los distintos gobiernos centrales, con los cojones, duros redonditos y pegados al culo y lo suficientemente potentes como para haber puesto freno -¡ARMADO! si fuera necesario- a las ínfulas de unos jodidos palurdos vestidos de domingo. 

La petición del alto tribunal a la Fiscalía de exigir "responsabilidad penal" a esa mujer por desobediencia; la pena que pudiera caerle encima podría parecernos al resto de habitantes de este país, un chiste tan gracioso como los que cuenta con tanta  gracia "Chiquito de la Calzada. 

Conocidos por todos  (¡ah! y por todas) es la "sumisión" de la consejera de Enseñanza, del gobierno de la Generalidad de Cataluña, en cuanto a las varias sentencias del Tribunal Constitucional, referentes a la enseñanza del idioma oficial, el Castellano, en aquella región.

Uno ya está hasta las ingles de decir que la solución jamás vendrá desde los tribunales, por altos que estos sean porque, precisamente los tribunales, a su pesar seguramente, forman parte del problema, al estar contaminados por la asquerosa política. 

Insisto e insistiré mientras Dios me lo permita, que la solución se encontrará cuando desde la cabeza del Estado, en sintonía con el Gobierno de la Nación, con los medios que la Constitución les concede, demostrar de manera clara, indiscutible e irreversible que este país ¡todo él! es España; la patria de Eloy-Rufino Mirayo; y del resto de los españoles.

Los cobardes se muestran valientes cuando su rival esta dormido, caduco o muerto, si no es así la postura, ellos se muestran sumisos hasta ofrecerse de felpudos en días de lluvia. 

De esa manera, desde la asunción de la Democaca, hasta hace unos pocos años, los deshonrados "honorables" Pujol y Más y ahora "el pelos" como ratas sibilinas han ido mordisqueando las vigas del edificio nacional, tratando de desgajar uno de sus más importantes trozos.

Eloy R. Mirayo.

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