miércoles, 5 de octubre de 2016

AUTÉNTICO ABUSO.

No es lo que pudiera ser que le ocurriera a un partido político (el PSOE) en un momento puntual, (este momento); ni lo que pudiera estar pasando en un país (este en el que vivo exiliado); o un continente (Europa) porque, el mal; la patología letal,

(hambre en África.     Hambre en Asia     

Hambre en América   Hambre en Europa)

está extendido por todo el Mundo. Es la descomposición biopsicológica del ser humano.

Uno puede, sin necesidad del uso de aparataje sofisticado, comprobar la crónica descomposición al galope tendido, de la que se encuentra afectada la especie que dicen estar creada a imagen y semejanza de Dios.

Los datos del paro mundial en 2013 era de 202 millones de personas que, "a pesar del Progreso que nos cobija", para el año 2018, se teme que la cifra llegue a 218 millones.
 En Biología a este proceso se le reconocería como a la reducción del cuerpo de un ser vivo. 

Es como el árbol que va perdiendo hojas, se le secan ramas, y se niega a echar brotes. Su fin es inapelable; como inapelable, de seguir progresando contra el ser humano, será el fin de la humanidad.

En lo universal que atañe al ser humano, podríamos decir sin ánimo de acojonar a nadie, que en esa dinámica es donde nos encontramos; en la senda que lleva inexorablemente a la reducción más absoluta, siguiendo el proceso de descomposición de los cuerpos vivos -con generosa intervención de los propios "cuerpos"-, y sin la posibilidad de reciclar la materia finita. Algo que debería ser estudiado por la ciencia, Tafonomía, que entiende de las cosas que han de ser enterradas.

La Antropofagia económica se ha establecido en la humanidad, como indestructible gen de descomposición. Eso es en lo que han convertido la palabra -otrora amorosa-, "semejante", en lo que se refería al ser humano. Es obvio que ha perdido su valor porque, precisamente "el semejante", es el punto central de la diana a la que se ataca constantemente y sin tregua, usando la Economía y el Progreso, como fuerza que impulsa todo, para después recuperarlo todo; y con el absoluto beneficio, es quien ha puesto en marcha el reloj de la descomposición.

La especie humana, por la descabellada actuación de "las élites salvajes" que, con un egoísmo pernicioso hasta para ellos, van acaparando todo lo que significa propiedad; todo cuanto represente un valor tangible; al tiempo que van almacenando sin más exigencia que la de dormir almacenado, millones y millones de papeles multicolor, que significan millones y millones de dinero. Eso también significa para personas inteligentes, que la desaparición del curso lógico, trae la reducción de beneficios por falta de negocio; y cuando el dinero camina libremente con jacarandoso paso,  es bueno para todo el mundo; para el empresario, el rentista, y hasta  para el humilde trabajador.

Pocas palabras habrán sido más y peor usadas que la palabra Progreso. El engaño a pesar de su evidencia, es usado en auténtico abuso, intentando hacérnosla pasar como si su presencia representara la puerta de entrada al Paraíso, donde se nos diera a diario la leche y los dátiles de la felicidad. Y, a pesar de ser falso, como ya he dicho, tiene legión de adoradores, sin notar que el peso en su espalda que les está deslomando es, precisamente, El Progreso; lo que solamente hace progresar a unos cuantos sinvergüenzas.

Eloy R. Mirayo.

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