jueves, 20 de octubre de 2016

EL COMUNISTA, COMO LOS TOROS, GOZA DE BUENA MEMORIA.

Y, si queremos comer pollo, lo que hay que hacer es comprar un pollo en la pollería; trocearle convenientemente; freírle al ajillo o bañarle en una salsa pepitoria para con pan y buen vino después... Ñaca, ñaca, ñaca, dejar solo los huesos.

Eso es lo que las hordas "podemistas" a han hecho en Madrid. Han elegido un CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) a voleo; se han "trajinado" a unos cuantos inmigrantes -de color negro (con perdón y sin ánimo de ofender, por supuesto)- les han empujado hacia las escaleras de la terraza de esos centros de acogida, y una vez arriba los negritos, obligarles a  interpretar el guión de sus protestas (se presiente la pecadora mano de Monedero). Una vez creada la escena con la necesaria tramoya, 

el consabido atrezzo usado por el comunismo, desde su nefasta aparición; levantado el telón de la protesta, montar el numerito del altruista angustiado -tiene pelotas- por los derechos humanos, en el Congreso de los Diputados, por el Amo Supremo "sobacos húmedos" de la banda. 

Y allí, ante la puerta del edificio, para vigilar que las cosas caminaran por la senda prevista, estuvo presto ante las cámaras el "nene" Errejón; expuesto bajo la torrencial lluvia, a que por su "calidad" encogiera ilimitadamente, hasta quedar como una figurita del Nacimiento, como la mula del Portal.

Vergüenza ajena hoy, viendo en la tele al rojo Iglesias gesticular como un pelele de Guiñol, mientras vociferaba consignas viejas, jaleado indecentemente por su clac.

Este individuo de ruinosa estética física, quizás el origen de sus odios, 

parece que lo que se propone es llevar al Congreso de los Diputados de este país, a la dinámica de uno de esos congresos en los que dirimen sus diferencias a puñetazo sucio. 

Esa es la forma en que la bestialidad se impone a la razón, lo normal del comunista pata negra en cualquier parte del Mundo, y este país no se iba a librar de semejante plaga.

Lo cierto es que este es un sistema cobarde, en el que los representantes del poder (¡elegidos por el pueblo!) se pliegan "valientes", cuando cualquier cabrón se les pone chulo putas. No hay cojones -ni ovarios- para en un caso como el que se ha planteado esta mañana en el Congreso, mandar desalojar al causante del escándalo. Un individuo con apariencia de imbécil -no tengo la certificación de que lo sea; digamos presuntamente- sin que la cosa viniese a cuento, se "zurre" en el derecho de quién en ese momento estaba en el uso de la palabra, o de quien se estuviera preparando para usarla (la palabra; no hay que ser mal pensado).

Claro que, para eso, sería necesario un aforo comprometido, inteligente y riguroso en el conocimiento del porqué y el para qué de su asistencia al local, y de  su existencia. Lo cierto es que el comunismo nacional ha declarado la "guerra de guerrillas" a todo lo que está separado de él; aunque nada más sean unos pocos centímetros que es lo que le separa del PSOE.

El comunista, como los toros, goza de buena memoria. Ayer se lo demostraron al señor González, don Felipe; gran Hombre de Estado. Lo que deja cristalino que la grandeza en este Estado es muy barata.

El entendimiento del PP y el PSOE empieza a hacerse visible. 

Lo próximo es que no habrá terceras elecciones.

Eloy R. Mirayo.

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