martes, 6 de septiembre de 2016

NUESTRO "CURRÍCULUM".

La adivinanza del acervo popular que nadie ha sido capaz de resolver que es el saber quién fue primero si el huevo o la gallina, se podría aplicar a quien fue primero el Derecho de las personas o la Justicia. 

Habrá sin duda quienes opinen que lo primero fue la Justicia, y quienes opinen que fue el reconocimiento del Derecho individual y colectivo. 

Yo, semi analfabeto confeso y doliente, creo que lo primero que se desarrolló en la especie humana en ese sentido, tuvo que ser el cerebro, que fue lo que desarrolló la Inteligencia; capacidad imprescindible para reconocer los derechos que atañe a la especie, en primer lugar, y para crear la Justicia que los defienda y haga cumplir.

Aquel individuo que fue afortunado al recibir el "chispazo" que le puso en marcha el desarrollo intelectual, que fue quien llegó a la conclusión de que no porque alguien fuera mas grande y más fuerte que los demás miembros del grupo, tenía que ser el dueño de todo cuanto estuviera a su alcance y disfrutar de ello a su antojo, incluyendo a las mujeres, en el mismísimo momento en que le apeteciese, excluyendo a todos los demás de todo, obligándoles  estar a su servicio, por la razón de su fuerza y del tamaño del garrote que era capaz de blandir. 

La inteligencia, por encima del instinto, es lo que más diferencia al ser humano (viendo el perfil morfológico de alguno 

de los individuos que ocupaban escaños en el Congreso de los diputados durante el "tema" de la famosa no investidura del señor Rajoy, además de escuchándoles, está claro que no a todos) del resto de las criaturas que habitan la Tierra. Esta es mi humilde opinión.

Yo conozco a personas del mundo de la intelectualidad -que me obran con su amistad- que aseguran que la inteligencia, la sensibilidad y el alma, son tres gracias, por soplo divino que solamente el ser humano posee. 

La Inteligencia -me dicen- es la gracia que crea la fuerza en constante desarrollo sin final aparente, que incita positivamente al ser humano a descubrir toda clase de cosas y a crear ingenios en beneficio (y en más de un perjuicio) propio y en beneficio y alivio de males de la Humanidad.

La Sensibilidad es la gracia divina que hace brotar en el ser humano la capacidad de AMAR en mayúsculas. El amor por el prójimo (y a la prójima); 

por la belleza en cualquiera de sus expresiones percibidas por los sentidos y por el espíritu: la Naturaleza; la Pintura; la Escultura; la Música, la Literatura; etc,.

El Alma es la gracia más importante pues es imprescindible para un ser humano vivo; no hay vida sin Alma, aunque el Alma de algunas personas pueda quedar oculta por su gran capacidad de maldad.

El que  se diga que por ser una realidad inmaterial el Alma, no existe posibilidad científica de estudiarla, no debe poner en duda su existencia.

Y no es cierto el que no se pueda estudiar científicamente; lo que ocurre es que su estudio, por su maravillosa e infinita sencillez, ofrece pocas cábalas y ninguna hora de estudio.

El Alma -al menos para mí, que me considero hijo de Dios-, es una especie de bloc en blanco que Él nos entrega junto con el don de la vida, que de manera autónoma se va escribiendo, con el bolígrafo de nuestro comportamiento diario. 

Es nuestro "currículum" que al final de nuestro trayecto en la Tierra nos leerán (a mí eso me preocupa).

Eloy R. Mirayo.

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