jueves, 8 de septiembre de 2016

¡VAYA TROPA...!

Una de las escasas cosas buenas que tiene la democracia para ser reconocida en su auténtico ser, es la posibilidad de que cualquier imbécil que solo haya recibido el respaldo, en unas elecciones generales, de sus familiares consanguíneos y el de algún colega que hubiera albergado la esperanza de alcanzar una canonjía es, la capacidad de poder abrir una rueda de consultas con los otros imbéciles que más o menos han alcanzado los mismos resultados que el, y que si se les cruza en su estrecha línea cerebral, podrían seguir el mismo método.

Yo, como inválido intelectual, me valgo de personas bien preparadas -mis difuntos abuelos o alguno de mis amigos-; para esto que voy a comentar, me he servido de uno de esos "topos" que se mueven como seres etéreos, o camuflados de sordos, ciegos, mudos y despistados, por los entresijos de la oficialidad democáquita.

Nadie puede llegar a tasar adecuadamente el valor de los conocimientos de esos personajes ¡Se las saben todas! 

Son auténticas enciclopedias con piernas y bolsillos abiertos a cualquier euro, sin preguntar la procedencia; todo cuanto acontece se queda grabado textualmente en el "disco duro" de su cerebro, capaz de reconstruir lo escuchado, reproduciéndolo hasta con todos los signos gramaticales.

-¿Qué me puedes contar sobre los movimientos en los partidos políticos? -me permitiréis que obvie el nombre de mi informador.
-Podría contarte muchas cosas pero, no te las contare porque eres un cotilla que me vas a poner en peligro desde tu blog.
-¡Cómo es posible que pienses eso de mi! - protesté ofendido- yo jamás he vendido a nadie y no lo voy a hacer con un amigo como tú. Además esa gente de los partidos políticos de este país, son gilipollas de alto kilatage. No se enteran de na.
-¿Me lo aseguras? 
-¡Claro que te lo aseguro!
-Jura o promete.
-Jurare para que te quedes más tranquilo; aunque no hace falta.
-Me vale, Eloy. Porque sé que eres una persona seria te contaré que Petrus Sampez, ha llamado telefónicamente a Pablouski Capillas, y esta fue la conversación:

Un rin rin de llamada telefónica; al otro lado del hilo telefónico suenan la guerreras notas de "Katyusha", canción patriótica del ejército soviético.
-Aquí la sede de partido por el poder popular. ¿Qué quieres, tío o tía?
-Hola Pablousk; soy Petrus...
-¿Qué Petrus?

-El único; el irrepetible; el que inasequible al desaliento, sin dolerse en el fracaso, se propone alcanzar, con tu sumisión, pisándote la chepa y la de los cuarenta y tres partidos -los de la ONG, politiquillos borreguiles por el cambio y el progreso- lograr eso que tanta "ilu" nos hace a mi pareja y a mí, a las organizaciones de Gueys y lesbianas y a los anti taurinos reunidos. Lo que les jodería a quienes dicen que soy un imbécil petulante. ¿Cuento con tus votos y el de las "secreciones" que pululan a tu derredor?
-Espera colega que me has pillao en mal momento; espera que termine de liarme el "canuto" que me voy a fumar -un silencio de corta duración, roto por el chasquido de un mechero- ¡lo que aclara la mente una buena calada! Pufff. Se nota que es "Lemon Skunk" ¿Me decías?.

-Que si me apoyarías si me presento a la investidura.
-¡Hay que acabar con la opresión del fascista Rascoy! Parias de este país; es mejor morir de pie, que vivir de rodillas. Acabemos con los partidos corrup...
-Vale, vale; déjate de soflamas que a mí no me la das ¿qué me dices de lo mío?
-Tendrás que esperar a que reúna con los camarados y las camaradas ocupas en autonomías y ayuntamientos; los camaradas que aún se encuentran en los talleres de las CMO (casas madre de ocupación); los cargadas comerciantes que se dedican al "menudeo"; los camaradas que ejercen el social oficio de "chuloputas";

y con los camaradas de todas las naciones de este estado plurinacional, dedicados en cuerpo y alma al oficio intelectual de estarse tocándose los cojones a dos manos, sentados al sol en terrazas de bares, tabernas y cafeterías. Y según lleguemos a acuerdos... y según lo que tú pongas en el "otro platillo de la balanza"... 

-Vaya tropa; va a ser cuarenta años después pero, si alguna vez llegamos vosotros y nosotros juntos a este país, se hará cierto aquello de que "no la va a conocer ni la madre que la parió".

Eloy R. Mirayo.

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