domingo, 4 de septiembre de 2016

ECONOMÍAS.

La Economía, como la madre entre los seres humanos, es única. 

Claro está que de la misma manera que se puede coger a la madre y descuartizarla y entonces, sin dejar de ser por esa minucia, madre, podemos decir estas son las extremidades de la madre; este es el tronco de la madre; esta es la cabeza de las madre; estos son los riñones de la madre; etc,. 

Pues lo mismo le ocurre a la Economía como ciencia que atañe a todos. Puede ser desmembrada y puesta en porciones denominándolas como macroeconomía; como economía de mercado; como economía doméstica; como economía exterior; como economía sexual, la pasta que se gasta en puticlubs; etc,.

Una de esas divisiones que se han hecho de la Economía, es "la economía sumergida". 

Una práctica canalla y antipatriótica que mueve un 25% de la economía real de este país. ¡Hay que joderse lo mala que es la gente humilde! Porque, que nadie se engañe, la práctica totalidad de esa economía que tanto preocupa a los "instalados", se mueve entre personas con poca capacidad económica: 

los desempleados y minusempleados; los pensionistas; los clásicos y "modernos" autónomos. En pocas palabras, como ocurre en la India, los que este sistema con su aquiescencia con el fraude, les ha convertido en "intocables".

Esa "preocupante" economía, debería llamarse "economía de cojones". Y es que todos los días se ha de intentar ganar unos pocos euros porque,

"por cojones se ha de luchar a diario para comer si es que uno no se quiere morir de hambre", "por cojones se ha luchar diariamente para tener con qué vestirse, si es que uno no quiere morir de frío", "por cojones es necesario luchar por tener una vivienda si es que uno no quiere morir en la puta calle como un perro pulgoso".

Pero es que esa economía a la que tan alegremente se denomina sumergida, y por ello fraudulenta, es precisamente la economía que más a flor se mueve y la más cumplidora con la Hacienda Pública. Esos euros precisamente son los que se mueven con mayor nobleza, porque es dinero en constante movimiento; sin huida. Es el dinero que compra la nevera, y paga religiosamente los impuestos que la gravan; como cuando compra la televisión; cuando compra los libros de texto; o cundo compra cualquier otro artículo. En pocas palabras; es el dinero que ayuda a la supervivencia de los pequeños talleres y comercios que aún quedan, en esta dura sociedad oficial.

La economía sumergida, está ahí, y que tire la piedra quien no se haya beneficiado de ella. Hay otra Economía con un tremendo funcionamiento que, aunque sus prácticas perversas se reflejan diariamente en los medios de comunicación, lo cierto es que no recibe por parte de los "preocupados", un fuego graneado como el que recibe la "sumergida". Es la Economía Evaporizadora". Es la que hace que anualmente en este país se evaporen cientos de miles de millones de euros. 

Es la economía del 3%, y más, de las mordidas exigidas por los políticos, o las ofrecidas por algunas empresas. 

Es la economía de los EREs fraudulentos. Es la economía de sobrehinchado presupuesto de las obras públicas. Es la economía que

veranea en Suiza, en Andorra, en Panamá, etc,. Es la economía que saca del movimiento económico nacional el dinero que bien invertido crearía riqueza y haría disminuir la vergonzosa tasa de desempleo. 

Eso es otra de las cosas que diferencia la economía evasiva y la economía descendente desde la clase media hacia abajo. Mientras aquella cercena las oportunidades, esta permite que muchos millones de personas naturales de este país, y algunos extranjeros, consigan

llevarse un plato de comida a la boca; consigan sobrevivir... ¿Hasta cuando?

Eloy R. Mirayo.


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