lunes, 19 de septiembre de 2016

DELINCUENTES HABITUALES Y AMATEUR.

El apoyo de los habitantes normales -que suelen ser la mayoría- se gana con facilidad si se promete atacar con firmeza los males que les está causando la situación desgraciada en la que están viviendo.
La droga, la inseguridad, la corrupción política, policial y judicial -que también-; la proliferación de las mafias de toda nacionalidad; el paro; la usura; etc,.

Esas cosas que todas las personas abominan, menos los delincuentes habituales y los amateur que tanto proliferan en cargos oficiales, microbios malignos que de ello sacan pingües beneficios.

¿Qué ocurriría si un aspirante a gobernar este país de verdad, con toda la fuerza de la razón y la Justicia, prometiera enfrentarse con el máximo rigor a esos cánceres?
La respuesta que se me ocurre (cosa rara, yo genero pocas ocurrencias) es, si es que quien promete no está de mierda hasta el cuello, como desgraciadamente les ocurre a la mayoría de los postulados del momento actual, es que se llevaría de calle las elecciones si además fuera capaz de transmitir decencia, valor y decisión por encima de conveniencias de poderes fácticos ocultos e intereses personales, impropios, o de partido.

Lo cierto es que las personas de bien de este país, están atemorizadas; tanto las que viven en grandes ciudades como quienes que lo hacen en pequeños núcleos rurales. 

Ser asaltados en los comercios o en sus domicilio (a pesar de las puertas blindadas, rejas de hierro y alarmas profesionales), y hasta ser asesinado a sangre fría, no son temores vanos o remotos, como diariamente se puede comprobar acudiendo a los medios de comunicación, y no se alcanza a su totalidad (por no acojonar al personal y al gentío).

El actual presidente de Filipinas, don Rodrigo Duterte, un anciano de setenta y un años, con la suficiente energía como para llegar a: "Estaría dispuesto a fijar una recompensa por sus cabezas, las de policías que protegen a sindicatos de la droga". Y, claro, reventó las urnas simplemente por ofrecer eso, enfrentarse al crimen y a la droga. 

Imaginemos aquí, con tantas miserias a las que se puede atacar: crimen organizado interno y de importación; droga en todas sus dañinas versiones; mafias de todas las posibles nacionalidades; el separatismo; y, como decíamos más arriba, corrupción política, policial y, en alguna medida, aparentemente, judicial; etc,. Con la simplicidad de agarrarse a la Constitución vigente (aunque no sea la panacea ideal), para defender los derechos, en estos momentos huérfanos, de los habitantes naturales, sin olvidarse ¡Por Dios! de quienes estamos en este país, que nos repele, mientras no haya quien venga a arreglar a nuestra averiada Patria, España.

El otro día, mientras viajaba en el Metro, oí a alguien, un muchacho, dirigiéndose a otro -aparentemente limpios, bien peinados y nada amanerados- asegurar que el mayor defecto, de los cientos de miles que tiene este sistema, es que los políticos en campaña electoral, se ven obligados a prometer mucho más de lo que es posible hacer, algunas por su propia imposibilidad, y las más de las veces, por la incapacidad de los prometedores que... Hay que joderse.

Calvo Sotelo dijo "prefiero una España roja, a una España rota". Lo dijo antes de que fuera asesinado por los rojos. Casares Quiroga, y La Pasionaria ("Su señoría morirá con los zapatos puestos") anunciando el propósito de asesinarlo que, valiéndose de las fuerzas de seguridad del Estado, cumplieron menos de un mes después (recogido de Falange Española).

Eloy R. Mirayo.

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