jueves, 19 de mayo de 2016

EL GRITO EN EL CIELO.

No viene a cuento el rasgado de vestiduras, si has sido tan cobardemente carbón de haber ido dejando todo el ropaje en las degradantes negociaciones con los asesinos etarras y aún en ofertar las cuatro patas, tienes los pantalones bajados mostrando el sucio, sumiso y desvergonzado culo a los cuatro vientos. Pero en este ejercicio también se podrían ver culitos y culazos femeninos, en la misma postura con las braguichuelas bajadas. Pero no
precisamente estos:

Ahora; poner el grito en el Cielo, después de habernos obligado a los españoles a ver los casos de los asesinos, Yosu Ternera; la cómica excarcelación de Ignacio de Juana Chaos, de la cama de un hospital, con derecho a roce con su compañera sentimental -como si los cabrones tuvieran sentimientos-; y la humillante de Bolinaga.

El poner el grito en el Cielo porque Otegui, asesino confeso, haya sido recibido en la sede del parlamento autonómico de las provincias catalanas, no deja de ser otra de las infinitas gilipolleces a las que estos politiquillos de chicha y nabo, nos tienen acostumbrados a los españoles.

Estas cosas son las consecuencias lógicas cuando la inoperancia es la medida correctora que se asume cuando las cosas empiezan a torcerse.

Una persona inteligente y bien preparada sabe que, cuando una planta empieza a torcerse en su crecimiento, se le aplica una estaca, "verbigracia", como la que vemos,  para que su erecto desarrollo sea, como diría mi abuela Leonor, "como Dios Manda y su Santa Iglesia cuida que así sea". Está demostrado que tener el "palo" preparado para actuar con presteza, evita un futuro  negativamente problemático.

¡Por fin! Hay alguien -nuestra autonómica presidenta provincial- con un par de cojones y un palito como estos que son los del caballo del general Esparteros, más famosos que la francesa torre Eiffel -en sentido virtual; no me imagino a la excelentísima señora Cifuentes, con semejantes atributos bajo la falda- prohibiendo la entrada de "trapos estelados" (la bandera de Cataluña es otra cosa) en el recinto deportivo, "El Calderón, donde se jugará, Dios mediante, la final de la Copa de España (antes, del Generalísimo ¡que se jodan!) entre el Barcelona y el Sevilla.

Hoy, tomar una decisión dentro estrictamente de la ley, supone que quien así hace, demuestre una intolerable falta de sensibilidad, y una excesiva dureza de cintura pues, según los "demócratas de la SER", las consecuencias se volverán contra el beneficio que se buscaba. Esa; las opiniones izquierdistas; sus sucios postulados, es lo que triunfa, cuando la cobardía de la Derecha, se hace más patente, y en esas estamos.

Ese trapo estelado en el que los hijos de la grandísima puta se envuelven, es absolutamente ilegal, y hasta delictivo por vindicar la separación de una parte del territorio nacional.

Creyendo que esta Constitución tiene la autoridad que cabría suponerle, ese trapo estelado es inconstitucional, y cuantos hacen uso de el, están atacando la Constitución. Un amigo me dice que él lo usa, y que resulta más suave, que el tradicional papel higiénico, y que además, lavándole se puede volver a usar infinidad de veces.

Me encanta escuchar La Santa Espina. 

Por Eloy R. Mirayo.

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