viernes, 4 de marzo de 2016

NO DEBERÍAMOS DEFRAUDARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Cualquiera de las nefastas posibilidades que se puedan dar en la resolución de la "cosa" política, a las personas decentes, no nos debería quitar ni la tranquilidad, ni el sueño. Pero si hacernos aflorar el más profundo de los cabreros.

No se debe caer en el acojonamiento porque, acojonados es lo que toda la mugre política, la clásica y la que nos ha bajado desde las cavernas de la "ocupación", es lo que necesitan para que esta mierda siga perpetuándose sin sobresaltos.

No es el momento de acojonamiento timorato,

sino el de la rebeldía inteligente.

Cuando estamos viendo cómo a la clase política, para esa perpetuación, nos le importa mezclarse, para "comerse" juntos el Poder, como se juntas churras y merinas para comerse la hierba; cuando las ideologías defendidas por los partidos pueden ser intercambiables; cuando al patriotismo (ese alto valor que a tantos españoles les llevó hasta a dar la vida por España, y por los españoles) le han dado la carta de despido; debería ser para nosotros, las personas decentes, el momento de buscar, porque en algún lugar debe estar el banderín de enganche, la forma de lograr juntarnos para intentar la regeneración del aire putrefacto que nos infecta y nos asfixia.

Me diréis que soy muy pesado machacando con mazo de madera sobre yunque de duro acero pero, mientras Dios me de entendimiento y vida, seguiré insistiendo con humildad desde este "ventanillo"

en la invitación a que "alguienes", tengan la feliz idea de ponerse a trabajar patrióticamente, simplemente por España y los españoles, sin más, con la meta de unir tantas buenas voluntades dispersas.

Han sido cuatro décadas perdidas; cuarenta años en los que lo peor de cada pueblo; de cada provincia; de cada casa, poco a poco han ido depauperando a España, a sus instituciones, al tiempo que han ido arruinando, indiscriminadamente, a todos los españoles que con mansedumbre digna del género bovino, nos hemos dedicado a ganar el dinero pagar a los zánganos que pululan dentro del  círculo político-delincuencial.

¿No ha sido suficiente el paso, y el peso sobre nuestras espaldas, de Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez y Mariano Rajoy, que también podría ser que tuviésemos que aguantar el gobierno de los señoritos Pepis&Iglesias "sobaco húmedo"?

Hoy, del cajón de mi mesilla de noche ha sacado mi cartilla militar y he leído "El valor se le supone". No deberíamos defraudarnos a nosotros mismos.

Por Eloy R. Mirayo.

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