lunes, 14 de marzo de 2016

EL CAMINO DEL BUEN CAMBIO.

El mito de la extrema derecha se va resquebrajando 

ante las mismísimas narices de quienes lo inventaron, para desacreditar a quienes no creemos en las bondades de la Democracia Liberal, porque entendemos que solamente premia a quienes la sirven, y perjudica grandemente a quienes la pagamos y a quienes les pagamos a ellos.

En Europa, ya no es que empiece a cambiar, sino que el cambio se está asentando con fuerza:

Los democristianos pasarán a la ofensiva contra los populistas de Alternativa para Alemania". 

El cambio se escora, y empieza a no querer ir hacía dónde quieren los políticos, sino hacia dónde necesitan y quieren los pueblos, hartos de sentirse desasistidos, cuando no perjudicados en sus derechos.

¡Y se extrañan! Políticos y periodistas -la misma basura- se extrañan y buscan el motivo por el cual el voto a esa "Extrema Derecha" crece amenazante hasta en "territorios" en los que tradicionalmente se votaba a la izquierda.

La cosa la explicaré para que los políticos y los periodistas -la misma basura- lo entiendan, por muy cerrados de entendimiento que sean.

Los motivos que a las personas les empuja a votar a la izquierda, en muchísimos de los casos es por seguir el cliché en el que se les ha colocado por ser obreros o empleados de poco nivel, en la creencia -la propaganda es la propaganda- de que desde esa facción de la política -cada uno escoge la forma de equivocarse- les va a ser solucionados sus problemas. 

Las ideologías han sido borradas con la llegada de las democracias liberales; y pocos de esos partidos políticos que las mangonean -ninguno de los clásicos, aunque se presenten con nombres diferentes- son los que creen en algo más elevado que en el valor euro, contante y sonante, y en la manera más rápida de trincarlo, para llevárselo a su redil.

En las recientes elecciones celebradas en varios de los estados en que se divide para su gobernación Alemania, se han dado resultados negativos para los partidos clásicos, y muy positivos para el partido al que se le sigue aplicando el apelativo de Extrema Derecha y, aún el más peyorativo de xenófobo. Tiene su nombre, Alternativa para Alemania (AfD), pero es igual; Extrema y Xenófobo Derecha, y no se le aplica el apellido de "neonazi", porque esa ideología está prohibida en aquel país, no porque piensen que no lo es. También es cuestión de cliché, para los rojos todos los que no levantan el amenazador puño, son fascistas; y para los que se sienten puros demócratas liberales, los que simplemente creen que se debe defender los derechos de los autóctonos, que lo están pasando con mucha estrechez por culpa ajena, son de la peor especie de extremistas y xenófobos.

Pero no importa; el buen cambio cabalga, no hay más que escuchar los ladridos, porque como dice el refrán "no hay mal que cien años dure", y por ahí le anda. 

A uno, que lee con inmensa envidia en los medios las consecuencias de esos cambios no le queda más que rezar, con la esperanza de que también en España empiece a fluir la inteligencia, para poder encontrar el camino de ese buen cambio.

Por Eloy R. Mirayo.

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