viernes, 18 de marzo de 2016

¡COMO DECÍAMOS AYER!.

"Oriol Pujol, dispuesto a ir a prisión a cambio de eludir el juicio", nos dice El Mundo.

Claro; el Oriol se ofrece para ir a prisión, a cambio de saltarse el juicio porque, lo que se le podría venir encima a este político choricero y separatista de Convergencia, sabe llegando a juicio, si la justicia actúa con el debido rigor y sin intermediación de la política, podría costarle, no los dos años que el desvergonzado ofrece vivir como huésped del Estado, sino una estancia algo muy cercano a la decena de años, que yo pienso que sería muy poco, teniendo en cuenta el daño ocasionado.

El cine, además de ser un vehículo de entretenimiento y un apoyo a la cultura, también es una fuente de información y ayuda a la delincuencia, como han sido las películas de gángsteres y, de manera exagerada la saga de "El Padrino". 

Francis Coppola  no tiene idea del daño que nos ha ocasionado a España y, por supuesto, a los españoles. 

Su TAC; la contundente tomografía realizada a la Mafia en tres entretenidas sesiones cinematográficas que, además de haber logrado unas extraordinarias películas, también les ha servido a multitud de golfos pululantes en nuestra "administración", agarrándose a lo negativo para la decencia, para organizar, a imagen y semejanza mafiosas, sus propias "familias" delictivas. Chapuceras, pero en esa línea. Por el momento: Madrid; Valencia; Cataluña; Andalucía. Estas a gran tamaño y con ramificaciones provinciales y, en menor volumen... ¡¡¡tos!!!.



Lo que no deja de llamarme la atención -uno en eso de estar ante un juez es totalmente virgen-, es que en nuestra organización judicial pueda un delincuente proponer al fiscal que lleva la acusación de su caso, un castigo inferior al que le correspondería en buena ley, a cambio de una delación sobre otro delincuente inmerso el mismo delito. Un cambalache que, por lo que me cuentan, del mismo estilo del que personifican la puta y el putero. En mitad de la calle de cualquier barrio chino.

Esto también nos viene de las películas norteamericanas. Siempre, es nuestro ser, copiamos lo malo y desechamos lo bueno. Y pregunta al aire que hace un servidor ¿somos idiotas los españoles? ¿Por qué copiar lo malo, que es la negociación delincuencial, y no copiar el desparpajo pistolero de la Policía cuando hace frente al delincuente?

Lo bueno de la Democaca es que en su seno todos somos iguales. ¿No? ¡Aaaah!

Por Eloy R. Mirayo.

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