jueves, 4 de febrero de 2016

MÁS POBREZA, DESCRÉDITO Y BURLA.

Solamente desde la presuntuosa gilipollez,

la total falta de raciocinio, el odio africano a la humanidad y, especialmente a sus compatriotas; o todo ello personificado en un memo bípedo; sería alguien que, bajo las actuales circunstancias políticas, podría pedir insistentemente, hasta conseguir por aburrimiento, el encargo por parte de la autoridad competente, para formar Gobierno en un país europeo.

El ser humano se reproduce, normalmente entre las personas decentes, de manera natural y placentera;

mujer, hombre, una cama, y amor, son los ingredientes necesarios, visto el asunto desde la mirada de una persona normal.

Claro; también hay quienes creen, porque lo han visto en el cine; lo han leído en la prensa o lo han escuchado por radio, en boca de un progresista que intenta igualar a Dios, que se puede crear vida en una probeta, o con trozos de distintas personas, al estilo del doctor Frankenstein. 

Hay quien lo cree, sin querer enterarse

de la imposibilidad porque en la zona inteligente de su cerebro -una fina línea en el horizonte-, no hay espacio para nada inteligente. Son gente que solamente reacciona a golpe de slogans. Soldadesca fácil para el rojerío hispano.

Ahí está el socialista Pedro Sánchez "El iluminati" y sus mini luminarias que rotan como perrillos hambrientos a su alrededor, no para pillar comida sobrante, sino a la espera del cargo mejor remunerado. El insistente señor Sánchez, como el doctor Frankenstein 

a falta de votos y escaños propios -que ha perdido, y los que no fue capaz de ganar-, anda como puta por rastrojo, tratando de montar su monstruito gubernativo, pidiendo, rogando y hasta suplicando que le compren su vieja y siempre fracasada mercancía -González: pobreza y ruina; Zapatero: ruina y pobreza- ; pesca podrida, intentando hacerla pasar por pescado fresco recién sacado a pincho del mismísimo Cantábrico.

La egolatría del señorito socialista, es solamente comparable a la de la imagen que le devuelve el espejuelo de mano en que se mira y pide opinión diariamente -como la madrastra de Blancanieves- sobre su belleza varonil y sus muchas "prendas" intelectuales.

Estúpida egolatría que le lleva a emular al célebre doctor intentando, con lo peor de cada casa, montar una "Babel"

que, si lo llega a lograr, no traerá a este país otra cosa más que pobreza, descrédito y burla  internacional:

Tal que así.

Por Eloy R. Mirayo.

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