miércoles, 27 de enero de 2016

¡POR FIN TENEMOS FUTURO!.

Entre tanto chalaneo; en este mercadillo de la mugre, España ¿qué?. No es de España de lo que están tratando los tratantes políticos como si fueran de ganado; no es de un miembro de la Unión Europea de lo que se trata. Lo que está en los tratos, que no quepa la menor duda, son los intereses de los partidos políticos, pero sobre todo, los intereses de las gentes que los dirigen. 

En un sistema democrático limpio -qué jodio- se comprende que se cuiden los intereses políticos de los partidos, no sería mala cosa, si esos intereses fijaran en nutrirse de personas inteligentes y trabajadoras, que les encaminarían por la senda adecuada que no es otra que, la de administrar con rigor y decencia los asuntos del Estado.

El espectáculo circense que esta chusma ha montado, es mala y triste, espectáculo que pasará a la historia como la cosa más penosa ocurrida en España desde que se tiene conocimiento histórico. 

Europa debe estar de lo más sorprendida. Después de lo ocurrido en Grecia, es seguro que no había nadie en Bruselas que pudiera pensar que aún quedaba margen para algo peor. Pues si; hay posibilidad para algo peor que Syriza; y gente muchísimo peor que Tsipras y Varufakis.

Y no han sido, en Bruselas, capaces de ver el dislate que podría desencadenarse con la posibilidad más que probable de que los comunistas, versión Podemos, pudieran llegar a las más altas cotas de poder en el gobierno que podría salir de esta "olla podrida" que está puesta sobre el fuego del toma y daca nacional.

La cosa podría ser tan chusca como que los Libertadores Hispanoamericanos que echaron a los españoles de aquellas tierra, a lomos de asnos autóctonos españoles, vinieran a colonizarnos. Claro que sí, mis respetados señores de la Europa más pura; el futuro de esta vieja nación está en la reconversión rejuvenecedora de unirse a los emergentes países que forman los de la corriente "bolivariana", que tan bien les está yendo a países como la fundadora Venezuela que fue de Chávez, y ahora lo es de Maduro.

¡Por fin tenemos futuro!

Por Eloy R. Mirayo.

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