martes, 26 de enero de 2016

LA DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA ES EVIDENTE.

La limpieza entre la suciedad apenas si se hace visible, en cambio la suciedad entre la limpieza en seguida se hace notoria. Eso me decía mi abuela Leonor en cuanto a la existencia del comunismo, el socialismo y sus excreciones entre la gente decente. Mi abuela era una mujer muy inteligente.

Trayendo la opinión de mi abuelita a la actualidad de la política española ¡qué cosas se me ocurren! Eso es Imposible; para eso debería haber alguien medianamente decente (si eso existe, que asome la cabeza), o al menos, con interés de que la decencia poco a poco vaya haciéndose sitio en los lugares que deberían ser siempre únicamente suyos.

No hay decencia; claro que no hay decencia en la política nacional, como demuestra tozudamente el que con periodicidad diaria se vayan conociendo casos de desvergonzado latrocinio. Hoy los medios de comunicación nos presentan con cierta normalidad el correspondiente al día hoy:

"24 detenidos en una operación anticorrupción centrada en Valencia
Alfonso Rus, expresidente de la diputación, entre los implicados. La Guardia Civil ha registrado el grupo del PP en el Ayuntamiento de Valencia".

24 detenidos entre los que se encuentra el ex presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus (los españoles empezamos a comprender el por qué de la existencia de las diputaciones). 

Es lacerante, si los españoles aún tuviéramos capacidad de ser lacerados, las mañas de estas gentes -presuntas; no sé si a estos les alcanza la presunción- semejantes a las de cualquier mafia siciliana; son "la Cossa Nostra".

Siempre, está "il capo di tuti", y el grupo de gente que componen la familia del "Don". Vicepresidentes; concejales; asesores (consigliere). La utilización de fundaciones institucionales y clubs deportivos.

La descomposición del sistema es evidente; cuando una empresa está debidamente gestionada, y un gobierno lo es, resulta prácticamente imposible que alguien, de forma solapada, pueda hacer negocio en propio beneficio. Las estructuras formales, son rígidas y sin fisuras. 

No pasa lo mismo con este sistema carente de autoridad, que preconcebidamente deja grietas por las que se filtran los intereses de partidos, y de intereses particulares, tácitamente admitidos por todos, a expensas de que, por abuso, rebosen el vaso.

Y, es tanto así, que después de todo el "robeteo generalizado", que tanta miseria nos ha traído a las personas decentes, lo cierto y verdad es que la trama del sistema no varía un kiriki. Los mismos partidos; los mismos políticos y las mismas instituciones; grandes coladores por donde se nos van los cuartos hacia los bolsillos chorizantes.

Por Eloy R. Mirayo.
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