miércoles, 20 de enero de 2016

CASO ÚNICO EN EL MUNDO.

El asunto es que si Dios no lo remedia, España será gobernada dentro de unos días por una legión de partidos cuyo único lazo que les une es el desprecio a a la unidad nacional y la gilipollez congénita.

Somos caso único en el Mundo mundial. Los españoles, como sociedad, somos los europeos con menos deseos de hacernos respetar por nuestros políticos, que al fin y al cabo son nuestros asalariados.

Esa falta de respeto a la que se ha cedido, es lo que permite que venga un imbécil -cuanto más imbécil se sea es mayor la posibilidad de ser presidente del gobierno en este país- manufacturado en la más eficiente fábrica en la rama, el PSOE, con apariencia de vendedor de coches usados americano, en franca compaña de la hez de la sociedad; lo peorcito de cada casa, además de con la ayuda de los anti España; anti sistema; etarras camuflados; y okupas profesionales, y se le abran de par en par las puertas del palacete de La Moncloa, cuando ni siquiera es capaz de ordenar su partido. 

Hubo un tiempo en el que los "progresistas" del momento, antecesores de los de hoy, insultaban a mi Patria, España, de ser el país de la pandereta. Y era verdad; aquella España se levantaba todos los días con la esperanza no defraudada de que el día de hoy, iba a ser mejor que el de ayer, motivo por el que los españoles de la época éramos mucho más alegres y divertidos que los de ahora (más de 4 millones de parados), y nadie temía por su puesto de trabajo. Las verbenas; las kermés; las fiestas patronales de los barrios (me centro en lo que era Madrid) reunía a las personas para divertirse en paz, sin necesidad de alucinógenos; eran veranos de merenderos en la afueras; chuletas, tortilla de patatas, ensalada y vino con gaseosa. Escuchábamos en las emisoras de radio música española; Lola Flores y Manolo Caracol; Jorge Sepúlveda; Carmen Morell y Pepe Blanco; Juanito Valderrama; Pedro Terol; Manuel Ausensi; Miguel Fleta, etc. Pura pandereta que sonaba alegre en Navidad, cuando con la jornada recortada, los trabajadores salían de sus trabajos y, en camaradería, lo celebraban con unos vasos de vino.

Son las diferencias; entonces se celebraba con alegría -pandereta- cualquier cosa agradable que nos ocurriera. Hoy, el tercer lunes del mes de enero, se celebra tristemente el día más triste del año.

Yo, como soy de los lejanos tiempos pandereteros, celebré el día más triste del año abrazado a mi guitarra, cantando sevillanas. Las "malas costumbres" son difíciles de erradicar.

Por Eloy R. Mirayo.

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