jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ROJOS NO TUVIERON COJONES PARA LLEVARLE A PARACUELLOS.

Poco a poco, director tras director, están consiguiendo que el diario El Mundo se vaya convirtiendo en un nido de hijos de puta, que con sus hijoputadas insultan a las pocas personas decentes que, como memos, compramos ese periódico con la esperanza de que algún día sea el contrapunto del que oficia de órgano oficial de toda la izquierda nacional, incluyendo a la zurrapastrosa okupa.

Vana ilusión; y es que la nueva savia plumífera, por lo que se puede leer en las paginas del "mundial" diario, da la sensación, por las puntas que asoman en su testuz, que sus cuernos apuntan a grandes ejemplares de cabrones, de similar talla y pelaje que la de sus colegas del otro "gran diario"; ese que, repito, es portavoz oficial del rojerío apátrida.

Mañana, día 20 de noviembre, se cumplen 79 años del fusilamiento en Alicante (donde señala la fotografía fue el lugar exacto en el cayó muerto tiroteado por los rojos) de José Antonio Primo de Rivera, Jefe Nacional de Falange Española, y 40 años de la defunción por enfermedad, en La Paz, uno de los grandes hospitales que se levantaron en España durante sus casi cuarenta años de gobierno.

Con ocasión de la efeméride, a uno de esos ejemplares no se le ha ocurrido mejor cosa que, con la mala baba que los hijos de las grandes putas, intentar (poca categoría tiene el CERDO, para bailar el vals en el gran salón del Ritz) pisotear la memoria de quien puso a España en la senda de la modernidad y el progreso: Francisco Franco Bahamonde.

"Murió hace 40 años y cada día como hombre importa menos". Dice el cornúpeta, cuando él, después de afilarse los cuernos en una piedra de pedernal, se ha tomado el trabajo de glosarle malamente, con el odio inoculado, según él, en el redil de cabras en el que nació, se crió y desde el que va encaminado a hacerse el más grande de los cabrones de este democáquito reino. Y no le da vergüenza mostrar su físico (cara de cuarentón gilipollas) encabezando su articulo, en el papel de El Mundo, que no serviría ni para que algún guarrete se limpiara el ojete. 

Como repetidor de slogans, habla de los "muertos que guardan las cunetas". Ahí, en las cunetas era el lugar idóneo para los rojos; ahí era donde muchas familias decentes iban a recoger el cuerpo que los asesinos comunistas, o anarquistas, o socialistas habían dejado abandonado cosido a balazos.

"Lo más abominable es el hecho de haber fomentado la idiotez". Debe ser verdad; leyendo el artículo que al señor director de ese periódico le ha parecido bien editar, me doy cuenta que ese fomento, del que yo no tenia la menos idea, ha cuajado en este homónimo del famoso pato televisivo, de manera espectacular. En ese final, quien se sienta atraído, puede diariamente contemplar la cara de un cabrón idiotizado. Otro más.   

Los democacas y rojos en general se lamentan de que Franco muriera en la cama; pues ¿que quieren? Así fue; murió en la cama; los rojos no tuvieron cojones para llevarle a Paracuellos. 

Por Eloy R. Mirayo.

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