miércoles, 18 de noviembre de 2015

UNA GRAN DOSIS DE CINISMO.

"Me dio mucha envidia ver a los aficionados franceses salir del Estadio de Francia, cantando La Marsellesa. Si tuviéramos un patriotismo similar en España, otro gallo nos cantaría". 

No sería yo pero, seguro que varios millones de españoles, escuchando estas palabras en boca de un ministro (señor Margallo) de este sistema, estarán pensando, el pueblo es muy atrevido, que hace falta una gran dosis de cinismo para, después de contribuir a cargarse el patriotismo sano, rebajándolo a nivel de patrioterismo, lamentándose viéndole expresarse valiente y orgulloso en otro país, de su desaparición. Y es posible que hasta haya algún que otro de esos millones de españoles, los que como yo, seguimos sintiéndonos orgullosos de ser españoles, que crean que más que lamentarse, lo que debería hacer el señor Margallo es avergonzarse de haber contribuido, repito, en franca camaradería con el rojerío nacional, a cargarse ese noble sentimiento de unidad; valiente y altruista.

La Democaca, esta caca en la que toda esa gente que ahora echa de menos el patriotismo, sentimiento del que están huérfanos, o es que jamás lo han tenido, son quienes con el sistema autonómico, vilmente lo asesinaron, dando paso a ese sucedáneo amariconado que se circunscribe al dibujo en el mapa provincial. Es el patriotismo de boina y abarcas y radio de galena. El patriotismo de ¡Puta España! ¡Puta Madrid! que ya se escucha hasta en una ciudad tan española como es Sevilla. Y no digamos lo que se puede escuchar en algunos lugares de Galicia, Cataluña, Vascongadas; en cualquiera de los dos archipiélagos.

La política echo la simiente del desarraigo, y ahora se está recogiendo la cosecha. El día 11 de marzo de 2004, en Madrid, el terrorismo se llevó la vida de 202 personas, además de un gran número de heridos, alguno de ellos aún con secuelas psíquicas, además de  físicas. 

Entonces poquísimas personas nos sentimos atacados, como toda la sociedad francesa se siente atacada en estos momentos. En aquellos momentos hubo quienes en vez de estar compungidos, estabas exultantes, frotándose las manos, aquilatando los beneficios politicos que el atentado les había puesto en bandeja, de cara a las inminentes elecciones nacionales.

Al fin y al cabo la cosa había ocurrido en Madrid. ¡A mi plin! Yo soy castellano manchego; cántabro; murciano; balear; andaluz; o de cualquiera de las demás autonomías.

La única muestra de patriotismo español, y no en toda España, es el "loleo" del Himno Español, que, aún así, me sigue emocionando hasta ponerme los pelos tiesos como picha de novio. 

Por Eloy R. Mirayo.

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