lunes, 30 de noviembre de 2015

ESPECULACIÓN Y PUBLICIDAD.

El oro se desploma. Quien fuera el avalista del valor del papel moneda, después de una desaforada carrera cuesta arriba, ha perdido fuelle y, como yo esperaba y dije en infinidad de ocasiones, ha empezado una nueva carrera, esta vez de espaldas, acercándose velozmente a la línea de la meta de la que partió hace unos cuantos años. 

El oro es un metal cariñoso que como no hace falta mayor explicación, se ha ganado desde hace muchos siglos el amor de los humanos, y especialmente de las humanas, a las que les encanta sentirlo sobre la piel.

Es cariñoso en su trato y además, tiene infinidad de aplicaciones, todas de alta enjundia y linaje; desde la de servir de empaste molar en Odontología, a ser el rey entre los distintos metales que se usan en la Joyería, pasando por su uso en los vidrios para ventanas; en todos los ingenios de las nuevas tecnologías, por su buena conducción de la electricidad y a su prácticamente nula corrosión; las monedas (ya prácticamente inexistentes); en Sanidad; y en la Joyería, que es donde nos muestra la mejor de sus caras, siendo todas ellas de buenísima calidad.

Para todos, aunque nada más sea por lo que hemos visto en películas, su poder de atracción es tan extraordinaria que se ha movido infinidad gente de todos los países del Mundo, poniendo sus vidas en riesgo, con el empeño de encontrar el yacimiento; la veta dorada de donde extraerle. Hay ciudades importantes que se crearon al impulso de los buscadores de oro.

La fascinación que por él siente el ser humano no cesa desde la más antigua de las antigüedades. El deseo de poseerlo, con las excepciones que confirma la regla, es consustancial con nuestra bípeda especie. En bastantes casos, de manera superlativa y, en otros casos, hasta delictiva.

Y delictiva ha sido la carrera que los especuladores le han obligado a emprender cuesta arriba, y delictiva es esta otra carrera cuesta abajo en la que anda ahora. No hubo motivo real para que el Oro, en menos de una década haya pasado de pagarse (profesionalmente) a 11 euros el gramo de 999M/M, a pagarse a más de 40 euros, también profesionalmente.

La especulación es el mayor de los negocios que existen en la actualidad y, por desgracia, esta herramienta está en manos mafiosas. La especulación es tan amplia, como amplio es el abanico de las cosas que se venden y se compran, haciéndola evolucionar al antojo; y la publicidad, la palanca que pone en movimiento esa "herramienta". Desde los medios de comunicación hay que excitar al máximo a la "peña"; y cuando baja la fiebre el excitado, se encuentra con que aquello, le ha perdido tres cuartas parte del valor de lo que en su momento le aconsejaron comprara. Pero el especulador se va con las ganancias. La Democaca ampara y da cobijo a estas "cosillas", quizás porque no le son ajenas.

Lo he dicho en otras ocasiones y lo digo ahora, porque, como persona sencilla en inteligencia que soy, es una muleta que me viene al pelo para apoyarme: la publicidad puesta al servicio de la especulación se ve claro en que, en España, que es una nación donde se comían en cualquiera de sus regiones una gran variedad de riquísimas sopas y caldos, los españoles y españolas hemos terminado comiendo esos sopicaldos "Gallina ... no se qué o caldo Kn... no se cual". 

Sopa de Ajo, Sopa Castellana, Sopa de Picadillo, Sopa Juliana, Sopa de Pescado, vasca; Sopa de Fredolics, Caldo Gallego, etc. ¡Que pena, penita, pena!

Julita, por Dios, tira esa bolsita de Ga... Bl...

Por Eloy R. Mirayo.

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