jueves, 24 de septiembre de 2015

CUESTIÓN DE CRIANZA.

Uno quisiera que fuesen verdad todos los casos de corrupción política que continuamente el novel equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, pero rizado, filtra a los medios de comunicación. Insisto; quisiera que fueran verdad, y que desde ese excelentísimo ayuntamiento, se cursasen las correspondientes denuncias que, a través de la Justicia (si se la pilla franca) se castigue con la necesaria dureza, a todos aquellos a quienes les salpique la responsabilidad de esos presuntos delitos. Y lo que sería más importante; que devuelvan hasta último "perro chico", aunque para ello hubiera que ponerles patas arriba para vaciarles los bolsillos. ¡Sería bueno!

Mis conocimientos -y no son muchos- son los que se refieren a mi artesana profesión, y a la capa terapéutica, de manera totalmente amateur, de esta rara especie animal que, puedo jurar sin  cometer perjurio ni haciendo trampas (cruce de dedos) que, la criaturita no es un diputado somnoliento, sentado meditabundo en su escaño del Congreso, ni una foto en la intimidad del ex honorable (¡hay que joderse!) Jorge Pujol, con quien alguien pudiera confundir, sino un Psychrolutes-Marcidus.J, pez australiano, considerado el animal más feo de cuantos se conocen en el Mundo, incluyendo a Oriol Junqueras. 

Lo que quiero dejar claro es que, ni en lo municipal ni en lo judicial, tengo mas conocimientos científicos que cualquier otro sufridor que pulule sobre la faz de nuestra querida patria.

Pero me temo que, como de costumbre, lo único que se esté buscando por los "carmenitos", es el escándalo de la olla contra el suelo, para que el estruendo les entre a sus votantes "por las orejas", y sirva para la campaña indiscriminada de descrédito, que el rojerío domina desde su aparición a las mil maravillas, contra los "fascistas" que, como es notorio, somos todos los que no bebemos de sus sanguinarias fuentes.

No se me debe confundir; ni por lo mas remoto, ni siquiera por prescripción facultativa, pondría la mano en el fuego como aval de la honradez de ningún político español, de esta desdichada actualidad -¡lagarto, lagarto!-. Lo que digo es que los "okupas", con el altavoz, solo buscan hacer ruido, que es el alimento intelectual de sus bases.

Hay quien dice -¡vaya usted a saber!- que, como avisa el refrán, el mucho ruido no asegura que haya una buena cosecha de nueces. Quizás es que a nadie que necesite el agua, se le ocurre cegar a perpetuidad la fuente, porque alguien con aterirías haya abusado beneficiándose de ella; cuando, la inesperada fortuna, le ha colocado tan "pegaito" a ella, y con el cántaro vacío.

Mi abuela Leonor, que sirvió en casa de un conde, decía que, en aquella casa, los señores condes, ella y el, de cuando en cuando, en la comida de la cena, se hacían servir caviar, en un pequeño plato de porcelana de Sevres; el mozo de cocina, desde el día que lo probo, se lo come a cucharas soperas.

Cuestión de crianza.

Por Eloy R. Mirayo

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