lunes, 15 de junio de 2015

LOS TEÓRICOS.

La estupidez de los teóricos es creer que dos y dos, siempre suman cuatro. No admiten, porque su ciencia lo denuncia, que algunas veces, más de las que serían perdonables, dos y dos, suman tres. Y otras, las menos, suman cinco o más.

La ciencia de los teóricos asegura que si dos albañiles en su jornada de trabajo son capaces de levantar diez hiladas de veinticinco ladrillos cada una, cuatro albañiles en la misma jornada de trabajo levantarían veinte. Y, es que como la gran mayoría de los teóricos jamás han visitado un andamio, ni ha puesto un ladrillo, no tienen zorra idea de lo que allí ocurre. Por eso no son capaces de encontrar la grandísima diferencia que hay entre la simpleza del numero cuatro, de la numeración arábiga o romana, y la presencia de cuatro seres humanos, con sus propias inquietudes, complicaciones y problemas, al albur de las clemencias o inclemencias del tiempo, en un andamio colocado a una altura considerable del suelo.

El catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona (España) Don Santiago Niño, nos señaló ayer, en la 6ª de televisión, lo que según su entender, separa la pobreza pese al subsidio (425 €), de la renta básica (650 €) que redime de la pobreza.

El ilustre economista, aboga porque, ante la imposibilidad de que haya trabajo para todos, repito, según su entender, se debería llegar a implantar la renta básica, porque daría dos buenos rendimientos a la sociedad: acabar estadísticamente con la pobreza y, en segundo lugar, porque no existiendo pobreza, no habría peligro de levantamiento popular.

El dos y dos igual a cuatro de don Santiago Niño se sufragaría, es su opinión, colocando el IRPF, desapareciendo los tramos, al 49%. Con esos ingresos (que no discriminan); los recaudados por el IVA y con el actual subsidio de pobreza.

La cosa promete bonito para todas esas personas ¿cuantas? que ahora cobran aún trabajando por debajo de esos 650 eurillos, y posiblemente hasta para los que cobran 850 euros, porque, 850 euros, menos 70 euros de transporte, más el deterioro de calzado y ropa; el frío del invierno y el calor del verano; más algún gastillo que siempre cae por salir a la calle, es muy posible que haya a quien le salga más rentable agarrase a la renta básica que doblar el espinazo por la pírrica cantidad de 200 E. Lo que sin duda haría crecer el actual numero de beneficiarios de la renta básica a la misma velocidad que el tanto por ciento del IRPF.

La Teoría es un te frío; algo sin ningún tipo de sentimiento que sencillamente se aferra a la estadística,  y para quien el ser humano es simplemente un numero en la pantalla de un ordenador. Es solución muy cómoda. Esta clase de teóricos, no encuentran la solución de hacer otro pastel, o uno más grande, cuando llegan más comensales; su solución es hacer más raciones de inferior tamaño.

Un práctico, seguramente buscaría la solución tratando de encontrar algo novedoso, donde fuera necesaria la aportación del esfuerzo humano debidamente remunerada. Fracasaría, posiblemente, varias veces; pero seguiría insistiendo tozudamente hasta encontrar, si no la solución absoluta, si una parte de la solución. Y es que la Historia está llena de ejemplos. 

Particularmente no creo que vivir de un subsidio, dejando la dignidad en el trastero, sea la mejor de las soluciones. Claro que a quienes lo proponen esa renta básica, por sus ingresos, seguro que no la necesitarán.

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