lunes, 29 de junio de 2015

ESTÁN A NUESTRO LADO DE LA FRONTERA.

Shirin Ebadi, premio Nóbel de la Paz: A los del SI no hay que lanzarles bombas sino bombardearles con libros.

A mi el bombardeo con libros me parecería bien, siempre que fuera con los infumables "peñazos" del ex director de El Mundo,  el ciudadano Pedro J. Ramírez, y con la puntería suficiente como para que les cayera justo en la nuca, rompiéndosela en mil pedazos.

Así, como dice el señor Shirin Ebadi, suena bien, casi como el "Coro de esclavos" de la opera Aída, pero la cosa resultaría a muy largo plazo, si es que llegara a producir algún buen resultado, con lo cual el coro resultaría muy monótono, cansino, además de muy caro en vidas humanas, por cierto, casi todas inocentes, como se está comprobando.

A mi jamás me entregaran el Nóbel de la paz,

entro otros cuantos miles de motivos porque yo, el único libro que usaría en ese asunto es el de donde apuntar los muertos yihadistas, asesinos a los que mandaría perseguir a sangre y fuego hasta conseguir acabar con la simiente. 

Las cosas están muy lejos de poder solucionarse con una charleta al calor de unos cubatas y unos panchitos. El mal corre a alta velocidad y a la misma velocidad hay que combatirlo. En la partida en juego no hay reglas, pues el contrincante las ha roto, así que es él, quien debe pagar las consecuencias, y cuanto más caras mejor. Y lo malo es que las ha roto dentro de nuestras propias filas; imbéciles tenemos entre nosotros que reman a favor de los seguidores del "Califato", no admitiendo que ellos, unilateralmente, han declarado la guerra a nuestra civilización. 

Todo demuestra que no necesitan mandar gente a cometer los actos terroristas porque están a nuestro lado de la frontera; en los institutos; en las universidades; en fabricas y comercios: La inmigración desordenada, desatendida y sin la necesaria vigilancia, ha permitido la creación de múltiples pequeños estados islámicos alrededor de las mezquitas diseminadas por todos los países de Europa, donde, en casi todos los casos, se inocula y excita el odio a Occidente.

No queda otra solución: hay que desenterrar al "Guerrero del Antifaz" o, por lo menos su espíritu; su actitud, su valor y su determinación en la defensa de nuestros valores.

Ellos o nosotros; es lo que se está diciendo de Gran Bretaña y Francia. Sarkosy y Cameron ya han reconocido la declaración de "la guerra de civilizaciones" hecha por parte de los Muyahidin de la Yihad, y parece que la asumen con la seriedad que se exige. 

Ahora vamos a ver quienes tienen los "güevecillos" -redondos, duros y pegados al culo como los leones- de unirse al "Gruppetto" de cabeza.

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