martes, 9 de junio de 2015

ESTADO DE ENCABRONAMIENTO SUPERLATIVO.

Si a estas alturas de la película aun mantuviéramos los españoles la capacidad de asombro, caminaríamos todos con la boca exageradamente abierta, las mandíbulas desencajadas, los ojos a punto de escapársenos de la órbitas, y con cara de gilipollez absoluta.

Pero no, la cara de los españoles decentes lejos de la mas profunda es adusta; ceñuda y agria; en pocas palabras: la cara de los españoles lo que refleja es un estado de encabronamiento superlativo, 

que si los políticos actuales fuera gente inteligente, que no, deberían tenerlo muy en cuenta; poniéndose con la rapidez del rayo, a buscar la manera de suavizarnos el rostro.

Hasta la mas gruesa trenza de hilos de duro acero tiene su punto de resistencia que al rebasarlo provoca su ruptura. El ser humano en estampida impulsada por el cabreo, una vez rebasado su punto de resistencia, puede convertirse en una energía destructora de muy difícil control.

El espectáculo que vienen dando los políticos con sus chanchullos post-elecciones; las continuas detenciones que la  policía nacional y la guardia civil están llevando a cabo; las continuas descalificaciones que se lanzan, dejando al descubierto su generalizada mala ralea; podría ser, si no se corrigen !ya¡ la espoleta que hiciera posible la gran explosión, quien sabe si regeneradora, o simplemente destructora y mortífera sin mas; al clásico estilo soviético.

Los españoles nos merecemos mejor trato que el que estamos recibiendo por parte de la clase dirigente en general y la política en particular, por ser gente a quienes la sociedad (todos los españoles), les pagamos sus salarios. En ninguna empresa se mantendría a empleados con cuyo rendimiento no justificasen su salario. Y menos, si además roban los bienes de la empresa, dejándola al borde de la quiebra.

A España, esta banda de indocumentados cerebrales, tontos pero de manos rápidas, la han puesto en ese peligroso borde, y no hay nadie, ni como rey, ni como jefe del Estado, con autoridad necesaria para rescatarla, poniéndola en el lugar de respeto que le corresponde. 

Hay un sueldo muy importante que los españoles creemos que no debe justificarse con unos cuantos viajes al extranjero; unas pocas  inauguraciones sin mucha chicha; o unos pocos discursos intranscendentes, porque para eso se han escrito. No deja de ser triste que haya cargos de alta jerarquía cuya presencia tenga mas sentido en una opereta vienesa, que en la gobernación de una sociedad europea del 2015.

Eso es lo más cómodo.

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