martes, 7 de abril de 2015

VALE CUALQUIER CLASE DE ANIMAL.

Hay una forma de comportamiento tanto en el lado femenino de la especie humana, como en la parte masculina, que por su naturalidad y sencillez resulta cómoda, amable y muy agradable, a la par que productiva para la perpetuidad de la especie. Estas dos partes de la que se compone la humanidad, en un lejano pasado de varios millones de años, se repartieron los "quehaceres", según la fortaleza física. 

Los hombres se hicieron cargo de los trabajos rudos necesitados de fuerza bruta; el enfrentamiento armado para la defensa; y la caza, que por aquel entonces tenía su peligro. La mujer

¡Se me ha colado! No; esta no es la foto que quería insertar, sino esta otra 

que, aunque menos... ¿estética?, resulta más ilustrativa.

No voy a hacer una retrospectiva de los aconteceres desde allí hasta el presente, entre otras muchas cosas, porque científicamente no tengo ni puñetera idea, y porque la evolución física, psíquica y laboral que nos deja retratados


en nuestra actualidad, no es el "solomillo" de lo que quiero decir, sino "la pringue" (la salsa) pero, había que poner un precedente.

La cosa, no hace falta mayor explicación, ha cambiado un pegote. La mujer y el hombre, sin problema de género, comparten los "quehaceres", sin que exista parámetro físico o intelectual que lo impida. Albañilas = albañiles; fontaneras = fontaneros; camioneras= camioneros; policías = policíos; guardias civiles = guardios civiles; médicas = médicos; asistentas del hogar =asistentos del hogar; putas = putos; etc. 

Este punto en el que estamos, en el que las cosas ya no son, en la mayoría de los casos, como eran antaño, la Politología -novedosa ciencia-, nos dice que se lo debemos al sistema democrático; sistema que busca la igualdad, en general,


la igualdad de los géneros, en particular. 


¿Lo logran? Sinceramente creo que no, pues sería una lástima, en lo humano, si la igualdad se produjera tomando como modelo este espécimen masculino.

Muchas cosas han ido cambiando a través de los siglos, muchas cosa en positivo y otras en negativo, no precisamente por un sistema político, la Democracia, que basa su funcionamiento en el enfrentamiento entre opiniones, más que en la convergencia de ideas por una empresa común, es mala prosa que jamás podrá llegar a ser poesía. El burro puede ser un buen burro para su amo, pero nunca llegara a ser un bello caballo de carreras o de concurso de saltos, que enamore y emocione a quienes les ven realizar su trabajo (competir).

Hoy ha saltado la noticia de la acusación a López Aguilar de malos tratos a su mujer. 

Si se confirmara, demostraría que para este sistema democáquito vale cualquier clase de animal.  

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